RADIO JARUCO

Para echar a andar las llaves de tu cuerpo

Junio llega con nuevos aires a la ciudad porteña de Rosario, en la Argentina. Sus calles se estremecen porque la historia tomó por asalto las casas, y los pechos de la gente. Alguien regresa para celebrar su cumpleaños 80 en casa, en la tierra que le vio nacer.

Lo trajo el caudal impetuoso del Paraná y fue recibido por miradas de asombro, blasfemias, canciones y vivas. A su alrededor se agolpó el recuerdo, el orgullo, el aroma del mar y ese ruido de decenas de motocicletas, tan familiar como un diario.

Viene con su uniforme de guerrillero oliendo a pampas, cerros, palmas y montañas. Trae subidas las mangas de la camisa como quien se dispone a la faena y no porta armas, pero le acompaña la mirada profunda que un día Korda eternizó en su lente.

Habitará en un Paseo público que le destinaron y desde allí iluminará con la estrella de su gorra rebelde el futuro de los compatriotas en Rosario y en la América toda. Tras décadas de ausencias regresa el amigo de los poemas, los niños y las palomas; retorna de cuerpo entero, erguida la frente con el rostro poblado de buenos augurios y banderas.

Este 14 de junio es su onomástico y disfrutará del poncho y el mate a pesar de los fotógrafos, los aguafiestas y los inquisidores de su ejemplo. Acaso, sentirá la música de las 75 000 llaves con que armaron su cuerpo de bronce como una suerte de promesas por un mundo mejor.

Al fin reencuentra el Che a Rosario, al hogar donde aún ladra Negrita, y vuelve a flotar en el aire el aroma de los dulces de su abuela. Repite entonces, que no lo pudieron matar en aquella escuelita de La Higuera, que está en todas partes y que de vez en cuando huye del nicho en Santa Clara, espacio pequeño para la estatura de su alma.

A Andrés Zerneri, el joven escultor que lo trajo de vuelta le dirá un secreto. Nada importante, sólo el verso de bronce que un día le regaló Antonio Núñez Rodríguez en esa ciudad cubana: “De acuerdo, es un buen sitio / para echar a andar mis guerrilleros huesos.” Y tal vez, el artista le responda: ¡es el sitio ideal para que eches a andar las llaves de tu cuerpo!