Murió Johan Cruyff, el gran mito del barcelonismo

El ex futbolista y ex entrenador holandés Johan Cruyff ha fallecido en Barcelona a los 68 años de edad, víctima de un cáncer de pulmón. “El día 24 de marzo 2016 Johan Cruyff (68) ha fallecido en Barcelona, rodeado de su familia después de una dura lucha contra el cáncer. Os pedimos con gran tristeza que se respete la privacidad de la familia durante su tiempo de duelo”, reza la página web de la leyenda del fútbol.

 

 

“El fútbol es mi vida. Es el juego de todos y deben disfrutar”. Palabra de Johan Cruyff. Fue en una de sus últimas apariciones públicas, antes del clásico de la primera vuelta, en plena batalla contra el cáncer de pulmón que le diagnosticaron el 22 de octubre del pasado año. El genio holandés, el revolucionario balompédico, ‘El Flaco’ eterno, ha fallecido en Barcelona a los 68 años de edad. Su legado, sin embargo, perdurará por los siglos.

 

Más allá de sus cuatro Ligas y, cómo no, la primera Copa de Europa de la entidad, mucho más lejos de ese ‘Dream Team’ que hizo emanar babas a propios y extraños, queda su fútbol. Ese fútbol que fue su vida. Prefería escuchar el sonido de los postes cuando ganaba por goleada, las ovaciones del público por continuar luchando por más tantos, que encerrarse en su campo. Fue alguien diferente. Capaz de defender los contratos de sus jugadores, y también de quitarse una franja de las tres que lucía su camiseta con Holanda para no hacer publicidad a una marca deportiva. Eran los años 70. No era la era de la mercadotecnia actual. Y ya por entonces era un avanzado.

 

Se trataba de un adelantado a su época. Como lo fueron sus vuelos acrobáticos, sus estampidas atléticas, sus goles imposibles y una filosofía de vida y de juego: “Salid y disfrutad. Prefiero ganar 5-4 que 1-0″. Esa fue la frase que dijo en el vestuario de Wembley antes de que el Barcelona, con un gol asombroso de Koeman, venciera a la Sampdoria y destrozara sus complejos. Así consiguió 11 títulos en tu etapa como entrenador del Barcelona desde 1988 hasta 1996, cuando Josep Lluís Núñez decidió destituirlo.

 

Un legado que siguió Pep Guardiola y ahora Luis Enrique. Una forma de ver el fútbol, con ojos puros como en su etapa de jugador. Tanto insistió en vestir de azulgrana y salir del Ajax tras ganar dos Copas de Europa y ser declarado el mejor del mundo. Lo consiguió en 1973, y se mudó con su 14 en la espalda a la sacristía azulgrana. En sus cinco años en el Barcelona, ganó una Liga y una Copa del Rey. Y obró un mítico 0-5 en el Santiago Bernabéu. Años más tarde, repitió la historia en el Camp Nou, aunque recibió el mismo correctivo en el templo blanco, en ambos casos como preparador. Nunca se daba por vencido.

 

Con la selección de Holanda, lideró a la ‘Naranja Mecánica’ que deslumbró en el Mundial de 1974 en Alemania, donde sin embargo cayó en la final ante el anfitrión por 2-1.

 

Antes de Cruyff, el Barça conquistó 42 trofeos en 71 años. Tras su paso por el vecindario del Camp Nou, la entidad celebró esos mismos 42 títulos en 27 años. Y siempre, con la clase que impregnó en cada rincón del estadio.


Operación a corazón abierto

 

Cruyff luchaba en el tablero verde, pero también en la sala blanca del hospital. Las batallas eran su sino. El 26 de febrero se cumplieron 25 años de su operación a corazón abierto, nacida de su adición al tabaco, para realizarle un doble ‘bypass’. Entonces llegó a protagonizar un anuncio imperecedero en el que hacía malabares con un paquete de tabaco y su inconfundible gabardina de los 90. En los partidos era habitual verle con un Chupa Chups, motivo de broma incluso de algunos jugadores cuando celebraron una de las cuatro Ligas consecutivas. A pesar de afrontar con total optimismo y energía el cáncer de pulmón que le diagnosticaron en octubre, en las últimas fechas sus apariciones públicas fueron prácticamente nulas. De hecho, estaba previsto un evento con su Fundación y la del Barcelona hace unos días, pero tuvo que suspenderse a última hora.

 

También se le vio anteriormente, durante la campaña electoral de 2015, dando su apoyo al ex presidente Joan Laporta. “Cruyff, Masia, Unicef y Cataluña” era su eslogan. Precisamente durante su mandato, los postulados del holandés y sus consejos adquirieron otra dimensión. Se le atendía como el maestro que era. Tanto, que fue proclamado presidente de honor del Barcelona. La insignia, no obstante, acabó en el mostrador de las oficinas del estadio al poco de ser proclamado mandatario Sandro Rosell. Las relaciones entre el icono azulgrana y la entidad se recondujeron algo gracias al plano social y solidario de sus proyectos. De hecho, su Fundación ha contribuido a la construcción de campos de fútbol y deportivos en el territorio catalán.

 

Cruyff era un mito. Hoy es leyenda. Su legado está en el Barça, pero también en unos cuantos equipos repartidos por el mapa. Son sus alumnos. Pep Guardiola, Ronald Koeman, Eusebio, Sergi Barjuán, Albert Ferrer, José Mari Bakero… Son unos cuantos los hijos deportivos que tuvo, los defensores de su fútbol y su legado. Incluso directores deportivos como Andoni Zubizarreta o Txiki Begiristain. Dignos sucesores de su profesor.

 

(Tomado de El Mundo)

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