El niño artillero

Periodista: El 15 de abril de 1961, aviones mercenarios bombardean los aeropuertos de San Antonio de los Baños y Ciudad Libertad, en La Habana, y Santiago de Cuba, hecho que registra la historia como el preludio de la invasión yanqui por Playa Girón.

 

Para derribar las naves enemigas los cubanos utilizaron, entre otras armas, la poderosa cuatro bocas, manipulada por jóvenes que llegaban a Girón. El combatiente Miguel Izquierdo Morales, natural del poblado de Madruga, hoy en la provincia de Mayabeque, estuvo en la primera línea de combate como integrante del pelotón de los llamados niños artilleros.

 

Miguel Izquierdo: Partimos en caravana de camiones desde el pueblo de Madruga, pasando por la fábrica de gomas de San José de las Lajas, el campamento Camilo Cienfuegos, frente al Alí Bar, hasta llegar a Ciudad Libertad. Allí nos dividieron en menores y mayores de 20 años para tomar las armas que íbamos a usar. El 4 de marzo de 1961 participé en el derribo de un avión que suministraba armamento a los alzados en distintos puntos del país.


P: La jefatura de la artillería cubana ordena a la batería M, a la cual pertenecía Miguel Izquierdo, ocupar Cayo Largo del Sur. Allí conoce al Comandante Juan Vitalio Acuña.


M I M: Fue un jefe militar extraordinario, muy humano, se me acercó, yo era el más chiquito, me abrazó, me tuvo al lado de él todo el tiempo. Allí volaron los aviones, la batería M abrió fuego a las naves que penetraban en el cayo y las destruimos en el mar.
P: Miguel Izquierdo, Miguelito, como le llamaban los artilleros, tenía solo 14 años cuando la invasión mercenaria por Playa Girón. Confiesa que al principio pensó que Girón sería una aventura, pero cuando se vio en medio del combate tuvo que crecerse frente a los mercenarios.


M I M: Yo toqué a los mercenarios, y eran cubanos entrenados por la CIA, todos eran unos corderitos en ese momento.


P: Tras la victoria en Girón, Miguel Izquierdo Morales decidió ser combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), y cumplió misión internacionalista en la República de Angola. Hoy, Miguelito, el niño artillero, tiene 55 años de edad, y asegura que no vacilaría en volver a manipular la cuatro boca si los gringos osaran poner sus botas en el suelo de la patria.

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