Girón en la memoria (I)

Relatado por Emil Coto Roque, combatiente de Playa Girón

 

Se llama Emil Coto Roque, pero todos lo conocen como Miñe. Miñe era un joven de 17 años que se entrenaba en el conocimiento de la batería antiaérea cuando se producen los bombardeos a los aeropuertos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba, el 15 de abril de 1961. En ese entonces, no sospechaba que se trataba del preludio de la invasión mercenaria por Playa Girón.

 

EL AVISO
“El día 16 pudimos conocer que en el acto de duelo por las víctimas de esos ataques Fidel Castro proclamó el carácter socialista de la revolución cubana. El día 17 por la mañana dieron orden de marcha sin conocer aún lo del desembarco. Ese día por la mañana es que se produce el desembarco. Salimos, seguimos por la Vía Blanca, entramos por Santa Cruz del Norte y llegamos hasta Jovellanos. Allí en Jovellanos nos encontramos con Fidel. Él dijo unas cuantas palabras allí, que había un ataque y de allí fuimos hasta el central Australia y allí sí empezamos a oír las bombas, el tiroteo”.

 

El 17 de abril de 1961, a las 2:30 horas de la madrugada, comenzó a desembarcar por la costa sur de la entonces provincia de Las Villas, en la Ciénaga de Zapata, y procedente de Puerto Cabezas, República de Nicaragua, un grupo organizado, entrenado, equipado y financiado por la CIA, denominado por sus propios integrantes Brigada de Asalto 2506. En aquellos momentos Emil Coto junto a más de veinte jaruqueños formaba parte de un batallón de defensa antiaérea con una misión importante que cumplir.

 

“Fidel planteó la ubicación de la batería antiaérea. Teníamos 8 baterías antiaéreas, cuando a mí me correspondió ir del central Australia a Playa Larga y a Playa Girón. ¿Cuál era el objetivo? Cuidar a la infantería, porque la invasión estaba haciendo estragos con ella. No había defensa antiaérea hasta que nosotros llegamos allí.

 

Los aviones ametrallaron las guaguas y murieron muchos cubanos, incluso con napalm, se tiraron para el mar porque la carretera era así: por un lado el monte, la ciénaga y por otro el mar”.

 

ENTRE EL FUEGO Y LA PÓLVORA
Emil Coto era muy joven en aquellos días de abril de 1961, pero se estrenaba como soldado y se probaba a sí mismo entre el fuego, el humo, la pólvora, el miedo.

 

“El que le diga a usted que no tuvo miedo en esos momentos y a esa edad le dice que es mentira. Lo que pasa es que en el fragor del combate usted va perdiendo el miedo y ya nosotros estábamos allí como si fuéramos unos combatientes, como si fuéramos del Ejército Rebelde o los combatientes nuestros de la Guerra del 68. Hubo un momento te puedo decir que pensé que estábamos perdiendo”.

 

“Al pasar de Playa Larga, que íbamos rumbo a Playa Girón, arriba de un tanque grande que había en la entrada de Playa Girón había un observador de ellos, que era el que daba las correcciones de los morteros, y ahí empezaron a tirarnos con morteros y allí nos mataron unos cuantos compañeros, tanto de las milicias, como del Ejército Rebelde. A nosotros nos mataron el que lleva el nombre del terreno de pelota de San José de las Lajas: Nelson Fernández”.

 

“Pensé que un momento determinado me tocaría a mí también. Yo quiero que usted sepa que fue una nube de morterazos. Ahí mataron un muchacho de La Habana que era también de la batería antiaérea, Domingo Cardona. A él se le va la batería y viene para la batería de nosotros en el momento en que empiezan los morteros’.

 

MENOS DE 72 HORAS
En menos de 72 horas y gracias al arrojo y la fortaleza de cientos de jóvenes como Emil Coto fracasaba la invasión mercenaria por Playa Girón.

 

“Y continuamos hasta llegar a Girón. Allí empezaron a rendirse, que si eran cocineros, que si eran curas y empezamos ayudar, a recoger todo el material de guerra que había allí. Ellos se estaban montando en camiones y se estaban trayendo para La Habana”.

 

“Girón fue la primera gran derrota del imperialismo en América. Esto sirvió para que los pueblos del mundo fueran un poco más libres y que vieran que los Estados Unidos podían ser derrotados. Saliendo de Girón nosotros nos fuimos para Matanzas con el Comandante Vitalio Acuña, Vilo, en la lucha contra bandidos, y seguimos la actividad.

 

Ahí fui como infante y sacamos a un montón de bandoleros que estaban matando campesinos en la zona de Pedro Betancourt, en Jovellanos”.

 

“Terminó Girón. Nos llevaron directamente para la base Granma y ahí nos ubicaron para la defensa de la base aérea de San Antonio de los Baños. Se había corrido el rumor aquí de que nos habían matado, porque éramos más de veinte de Jaruco y San Antonio. Pero yo sentí una gran satisfacción, independientemente de mi corta edad, al saber que mi país había alcanzado el triunfo sobre esos mercenarios que querían lacerar nuestro territorio”.

 

Hoy Emil Coto Roque tiene 70 años y es una de esas personas que prestigia la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, en Jaruco. Para la mayoría es Miñe, pero para mí será siempre aquel jovencito de 17 años que escribió con su heroísmo la victoria de Girón en el libro de la Patria.

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