Girón en la memoria (III)

Relatado por Leuson Manuel Hernández Reyes, combatiente de Playa Girón

 

Combatiente de la clandestinidad en Santiago de Cuba y miembro del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra. Integró la caravana de la Victoria que llegó a La Habana el 8 de enero de 1959 para repartir anécdotas, sueños, trabajar y hacer Revolución. En abril de 1961 también formó parte de la potente barrera de pueblo que enfrentó el ataque mercenario por Playa Girón. Su nombre es Leuson Manuel Hernández Reyes.

 

OYE PABLO, ESOS AVIONES NO SON DE NOSOTROS
“Cuando se da la alarma de combate salimos de la Plaza de la Revolución para Playa Girón. Primeramente llegamos al central Australia, allí nos designaron para medir en la carretera que de Covadonga a San Blas. Allí sentimos los primeros ametrallamientos de la aviación que eran los B26 que había cuando aquello y estaban con la bandera cubana y allí yo le dije al mayor de la compañía mía:” Oye Pablo, esos aviones no son de nosotros”.

 

Leuson no se equivocaba. En la guerra de guerrillas como parte del Tercer Frente Oriental había entrenado el instinto y sabía reconocer al enemigo camuflado. Se trataba efectivamente de 16 aviones del tipo B-26 con insignias cubanas, escoltados por cazas norteamericanos, que comenzaron a bombardear la zona, arrojando metralla sobre la población civil y ocasionando la muerte a numerosas personas, dentro de ellas mujeres y niños.

 

“Sabíamos que la guerra allí era mucho más violenta que en la Sierra, porque estabas esperando y ahí tenías que seguir avanzando por una parte muy estrecha, aproximadamente unos quince a veinte metros de ancho que tiene la carreta por donde fuimos. Después que pasó aquello se organizaron las unidades y ocupamos una mejor posición. Ya en esa parte había aproximadamente de 150 a 200 metros. Nos mandaron a avanzar y al otro día dijeron que eso había que aniquilarlo antes de las 72 horas”.

 

“A los aviones yo siempre le tuve miedo y sé que no son tan peligrosos y sin embargo le tenía mucho miedo desde que me ametrallaron la primera vez en un lugar que se llamaba Bananita los aviones me atemorizaban. Cuando llegó la hora en que topamos frente a frente con el enemigo fue aproximadamente a las seis y treinta o siete de la noche, ya estaba un poco oscuro. Allí tuvimos el primer combate con el enemigo que era en una zona estrecha, pero se le hizo fuego desde la posición que ocupábamos”.

 

SE PARÓ EN MEDIO DE LA CARRETERA ECHANDO PLOMO COMO UN LEÓN
Más de mil mercenarios habían sido entrenados bajo la dirección de instructores norteamericanos en bases situadas en los Estados Unidos, Guatemala y Puerto Rico, eran terroristas a sueldo en los que el Gobierno norteamericano había invertido la suma de 45 millones de dólares. A ellos se enfrentaron en combate desigual, pero sin tregua cientos de soldados como Leuson Hernández que tenían como escudo la moral, los principios y el valor.

 

“Hubo un muchacho joven que no era de mi tropa, no recuerdo su nombre. Sí sé que era un miliciano que ante esa situación dijo: “yo le voy a enseñar a los viejos, que yo sí me fajo”. Y con la ametralladora 30 se paró en el medio de la carretera echando plomo como todo un león y nosotros estábamos tirando con las bazucas desde la otra posición. Seguimos el avance y empezó a mejorar en ese tramo. Cuando se puso la cosa más fuerte y más dura fue cuando el enemigo empezó a realizar fuego de mortero y de ametralladora. Fue cuando más bajas tuvimos en todas las acciones combativas donde yo fui, fue en ese lugar”.

 

“Conmigo fueron dos ayudantes, dos muchachitos de 15, 16 años para cargar los cohetes de la bazuca y no sé si era la inocencia o que tenían más valor que yo cuarenta veces, porque estaba la ametralladora y los morteros tirando y ellos estaban de pie y los mandé a que se tiraran al piso y no quisieron. Siempre ha habido confianza en la juventud, es la juventud la que tiene que llevar adelante esto, habrá sus problemas pero la mayoría tiene que ser buena”.

 

De los combates en Playa Girón Leuson guarda mil anécdotas. En su memoria despierta por esos días la sangre de los compañeros caídos, la audacia de los más jóvenes, y sobre todo, el heroísmo de un pueblo unido que salvó a la Revolución.

 

MUCHA GENTE QUE JAMÁS HABÍA COGIDO UN ARMA DEFENDIÓ A LA REVOLUCIÓN
“Ahí hubo una cosa: ya se consolidó la declaración del carácter socialista de nuestra Revolución, se consolidó la unión de los milicianos, rebeldes y policías. También la unión de todo el pueblo porque mucha gente que jamás había cogido un arma en las manos se brindó para defender la Revolución”.

 

Leuson Manuel Hernández Reyes tiene hoy 80 años de edad y forma parte de ese destacamento glorioso que es la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, en Jaruco. Dice que antes de morir escribirá en décimas las epopeyas de la Sierra y de Girón. Quizás no sabe, que desde hace tiempo su obra a favor de la patria se convirtió en poesía.

 

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