Por minutos plazas y avenidas se colman cada vez de cubanos

La Habana, 1 may (AIN) Desde bien temprano, reportes radiales e imágenes televisivas dan cuenta de la entusiasta movilización de cientos de miles de compatriotas, que protagonizarán en plazas y parques un Primero de Mayo irrefutable para quienes dudan del Socialismo cubano.

 

Cuando algunos acá, y fuera de Cuba, ponen en tela de juicio la supervivencia de la Revolución, millones de trabajadores, estudiantes, campesinos, amas de casa, artistas, cuentapropistas, intelectuales, combatientes y jubilados se proponen marchar en cuadro apretado, en expresión de unidad en torno al Partido Comunista, tras su VII Congreso.

 

Conciencia plena de por qué desfilarán hay en cada uno de ellos, junto a motivaciones como la de que en el año de su 90 onomástico el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, se sienta más convencido que nunca de que su pueblo, y los ideales de justicia social por los cuales siempre ha luchado, jamás serán defraudados.

 

También lo harán porque hace falta recordar al mundo que no obstante el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, sigue casi intacto el criminal bloqueo económico, comercial y financiero y tampoco hay señales claras de la devolución del territorio ocupado por la ilegal base naval de Guantánamo.

Otra demanda que se reclamará este domingo en cada plaza o parque será el fin de las campañas mediáticas y subversivas contra Cuba, batallas estas a las que se unirán miles de visitantes extranjeros, llegados en representación de sindicatos, partidos y organizaciones, además de turistas.

 

Sin dudas, serán testigos –y partícipes- de un momento histórico no solo para la mayor de las Antillas, sino para América Latina, pues también desde acá se hará sentir la solidaridad militante con los pueblos de la región, y en especial con los de Venezuela, Brasil y Argentina, cuando el neoliberalismo intenta poner fin a gobiernos progresistas.

 

Mientras  la radio y la televisión cubanas advertían que por minutos aumentaba la cifra de compatriotas que se dirigían a los puntos de concentración, y aunque el astro rey no mostraba sus primeros rayos, ya se hacía sentir el colorido de banderas y pancartas con mensajes alusivos a la fecha, junto al bullicio, siempre alegre y entusiasta, de hombres, mujeres y niños.

 

Por Fidel Rendón Matienzo|