Pedro “Natilla” Jiménez, un pitcher para respetar V

1954: en Jaruco
Quiso Natilla establecerse en Jaruco, donde residían sus padres (Isidro y Zenaida) en una casa que llamaban Villa Jabón Candado, al lado de la estación de ferrocarriles Jaruco-Hershey. Para ello vendió El Loredo y compró un negocio similar en Jaruco, al lado del cine.
Para no olvidar el béisbol, que era su pasión, Natilla comenzó a dirigir y servir como Instructor de diferentes equipos en Jaruco, entre ellos La Ruta 49, que representaba el ómnibus de pasajeros más popular de aquella zona ya que mantenía, a rápidas frecuencias, un itinerario directo hasta la Ciudad de La Habana.


En Jaruco se erige, con la participación de los amantes del béisbol, un nuevo terreno que, en honor a Natilla, se le puso su nombre.
Existía en Jaruco una gran escuela de enseñanza secundaria, recientemente inaugurada en aquel entonces, regida por sacerdotes católicos canadienses y más conocida por ¨El Colegio de los Curas¨. Este plantel ganó gran prestigio por la calidad de la enseñanza que impartía. Además la escuela estaba provista de buenas instalaciones deportivas y culturales, entre las que descollaban:


•    Un terreno para jugar béisbol,  con dimensiones oficiales.
•    Canchas preparadas para baloncesto y voleibol.
•    Una banda musical que animaba las procesiones y otras actividades de la iglesia.


Natilla no se hizo esperar y matriculó a Pedrito, su hijo, en dicha escuela. Casi de inmediato Pedrito se unió a la banda de música y se destacó  como trompetista, cuestión que le valió para, años después, en 1965, constituir su propia orquesta. Aprovechando la popularidad de su padre le puso a su orquesta el nombre de Natilla Jiménez, y gozó de gran aceptación. Esta orquesta se integró totalmente por músicos de la zona.

 

1959: — ¡y llegó Fidel!


El triunfo de la Revolución encuentra a Natilla en Jaruco, atendiendo su pequeño comercio y dedicando, como ya dijimos, todo el tiempo de que disponía a dirigir y enseñar béisbol.


El deporte dentro de la Revolución comenzó, con rapidez, a albergar mejoras de diversa índole, como estaba ocurriendo en todos los órdenes de la vida en Cuba. Y la pelota, como deporte nacional, comenzó a renovar su manera de llegar al pueblo, libre del degradante mercantilismo. Fidel, que ama el deporte revolucionario, fue su principal promotor.


Se cuenta que, en medio de este combate, le dice Fidel al inmortal Martín Dihigo:


— ¿Dónde están esos profesionales?...Tengo proyectos para ellos.
En 1960 fue la última temporada del béisbol profesional en Cuba. Martín Dihigo, que había jugado con Natilla en distintos equipos profesionales, lo vino a buscar a Jaruco y le dijo: —Vamos conmigo que te van a dar una tarea.

 

1961: Equipos aficionados de la serie nacional


A Natilla se le da la encomienda de dirigir al Central Narcisa en la serie de béisbol provincial de la zona oriental, donde queda campeón, teniendo como lanzador a Aquino Abreu, autor de la proeza de propinar 3 cero hits cero carreras en tres apariciones. Además, Aquino fue una de las glorias del equipo Cuba.


En 1962 Natilla comienza a dirigir el equipo Orientales, que aglutinaba toda la zona oriental del país. Muchas veces en el dogout  se veía la presencia de Fidel alentando a este equipo.


Eran 4 equipos nacionales, que representaban igual número de extensas zonas geográficas del país, terminando este equipo en el segundo lugar.


En 1963 vuelve a dirigir el equipo que representaba la zona oriental, quedando nuevamente en el segundo lugar. Pero esta vez dirige el denominado Juego de las Estrellas, derrotando al equipo que representaba a la zona occidental.


Estamos seguros que nuestros lectores agradecerán que les recordemos cómo estuvo integrada esta selección oriental de la serie 1962-1963 dirigida por Natilla. Veamos:
 
Receptores:
Ramón Echevarría
Germán Miranda
Edelman Cuevas

Jugadores de cuadro:
Gerardo Olivares
Miguel Cuevas
Andrés Telemaco
Ángel Galiano
Rolando Valdés
Martín Ferrer
Raúl Díaz de Quesada

Jardineros:
Hermes Kindelán
Elpidio Mancebo
Enrique Ramírez
Fausto Álvarez
Daniel Hernández
Oscar Antunez

Lanzadores:
Manuel Alarcón
Francisco Salcedo
Víctor Díaz
Emilio Vargas
Manuel Miyar
Reynaldo Alsia
José Luis López
Florentino Alfonso
Wenneth Whitteker

Refuerzos:
Roberto Cruz
Roylan González
Juan Alfonso Avelle
Julio Gutierrez
Sidney Grant
José H. Sarduy
Eduardo Morales

Director:
Pedro ¨Natilla¨ Jiménez

Asistentes:
Everildo Hernández
Alejandro Eiriz

Entrenador:
Manuel Heredia

 

En 1964 a Natilla lo mandan para la zona de Las Villas a dirigir a los Azucareros, haciendo un buen papel en al ganar el campeonato.
En 1965 forma en el Escambray la primera escuela de béisbol revolucionario, perfilando diamantes en bruto, tales como Antonio Muñoz, José Antonio Huelga, Owen Blandino y otros, que muchas veces le llamaron ¨maestro¨. En 1966 era el candidato principal para dirigir los equipos de Las Villas, pero ya existía la instrucción técnica y Natilla propone a Servio Borges como director. Dijo Eddy Martín, en una crónica del periódico Revolución, que ¨Natilla da el primer paso para implantar la dirección técnica, pero siempre se quedaría como instructor o asesor de los equipos. En 1968 va a Méjico con un equipo que representaba a Cuba (menores de 23 años), quedando campeón. La prensa de la época recogió las siguientes palabras de Natilla:¨Cuando asistimos a la serie con México, yo fui como entrenador. Desde entonces mantengo la opinión de que hay que dar paso a los jóvenes; que el béisbol de hoy, al igual que todos los deportes, está regido por la ciencia y la técnica. Soy de la opinión de que estos jóvenes triunfarán; creo que tienen que aprender mucho, pero, por otra parte, también es cierto que el caudal de experiencia que ellos poseen sobre la Educación Física, puede llegar  a constituir la base donde se afiance esa revolución que necesita nuestro béisbol.


Servio Borges fue un joven y exitoso director en los inicios del béisbol revolucionario cubano. En 1969 expresó:
¨Natilla es un extraordinario compañero, es un ejemplo de hombre humilde y sencillo, de revolucionario… Es un padre para nosotros¨.
En la Guía Oficial 69 de Béisbol se expresa lo siguiente:


¨La provincia de Las Villas había venido realizando un magnífico trabajo preparatorio y de superación en todos los órdenes, desde hacía varios años el veterano Instructor Pedro Natilla Jiménez, con su labor callada y abnegada, aportó mucho de su rico caudal y experiencia¨. Y así se observó el salto de calidad que experimentaron las ediciones villareñas en las tres últimas series, hasta llegar al triunfo rotundo obtenido en la 8va. Serie 1968-1969¨.

Videos


Artículos Relacionados