Pedro “Natilla” Jiménez, un pitcher para respetar VI

Méritos excepcionales dentro de su carrera deportiva
Natilla participa como Instructor o Asesor de los equipos Cuba en los siguientes torneos internacionales:


1969: Mundial de República Dominicana
1970: Mundial de Maracaibo (Venezuela)
1970: Juegos Centroamericanos de Panamá
1971: Juegos Panamericanos de Cali, Colombia
1971: Serie Mundial La Habana, Cuba


Además:
• Fue elegido entre los 100 atletas relevantes del siglo XX en Cuba.
• Inició en China la instrucción del béisbol para atletas de ese país, junto a otro de los grandes: Juan ¨Espinaca¨ Ealo.


Sus últimos años
Cuando fue a Matanzas como instructor de pitcheo (porque el pitcheo de esta zona había decaído) en el ómnibus que lo trajo de Las Villas sufrió un coma de azúcar, desmayándose. En el hospital le detectaron una insuficiencia renal crónica y le aconsejaron alejarse del béisbol.


En el año 1977 Natilla y su esposa hacen una estadía grande en Santa Cruz, en la casa que era de sus suegros, ubicada en la calle 4ta, entre 7ma y 9na, frente al Malecón, por necesidad de atención a Natilla. En ese año se funda la Comisión de Corresponsales e Historiadores del Deporte. Su esposa, Teresa Hernández Gutiérrez, tenía recopilada toda su trayectoria deportiva, entre lo que se incluía:


• Un álbum con todo lo que escribió la prensa de la época sobre Natilla como lanzador del Hershey Sport Club y su participación en los equipos Cuba.
• Su peregrinar por el profesionalismo en Cuba y el extranjero
• Su actuación dentro del béisbol revolucionario.
• Guardó con celo y cuidado diplomas, medallas y todo lo que tenía que ver con el béisbol y Natilla, hasta lo más insignificante, como son los ¨palitos chinos¨ que usaba para comer en China durante sus misiones en ese país.


Ellos, Teresa y Natilla,  fueron los primeros en alentar la tarea de fundar un Museo Deportivo en Santa Cruz del Norte, su municipio natal. Para ello facilitaron todo lo que pudiera ser exhibido y cooperaron abiertamente en todo lo que fuera factible para su éxito. Así, el 23 de abril de 1978, se inaugura el Primer Museo del Deporte en Cuba, algo que tuvo una buena aceptación en el pueblo que siempre contó por las noches con las tertulias de este grande del deporte que fuera Natilla. Allí permanece su traje, guante y spikes. Gracias a la ardua labor de Teresa es que la historia de ese gran hombre que fuera Pedro “Natilla” Jiménez se le puede ofrecer a las generaciones futuras.


En 1972 Natilla no pudo asistir a la Serie Nacional porque su enfermedad  no se lo permitía. Él siempre tuvo la esperanza de regresar. El 8 de marzo de 1979 fallece en la Ciudad de La Habana, en el Hospital Nacional. Sus restos son traídos primero para Jaruco, donde residía, pero después se depositaron en Santa Cruz del Norte, en el primer Museo Deportivo de Cuba, donde se le rindieron guardias de honor por figuras promisorias del deporte y la Revolución. Su peregrinación hacia su destino final consistió en un sentido pésame del pueblo en general. Sus restos hoy descansan en el panteón que levantaron los fanáticos del béisbol y de un pitcher para respetar.

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