Aseguremos nuestro futuro

Cada año que pasa la naturaleza va cambiando el entorno donde vivimos. En las últimas décadas con la llegada de la temporada de sequía se pierden cientos de hectáreas de bosques y por consiguiente el hábitat de muchas especies de animales y plantas. Sin embargo, poco nos percatamos que también se pierden nuestros suelos.

 

La desertificación es un fenómeno natural provocado por la sequía y en Cuba ya existen muchas zonas y campos erosionados.   
En visita a la dirección de la Agricultura en Jaruco contacté con la especialista en suelos Anaisa Gómez Abreu. Ella comentó que en el municipio existen dos tipos de suelos: los ferralíticos rojos compactos y los pardos carbonatados, lo que permite que en las tierras de Jaruco se explote la ganadería, la siembra de árboles maderables y se den muy bien los cultivos varios y las hortalizas.

 

La especialista también refirió, que a pesar de que Jaruco es un territorio eminentemente agrícola, todavía es muy escaso el conocimiento sobre los suelos y cómo explotarlos, porque, según explicó, ya la geografía de hace más de diez años atrás no es la misma, y esto provoca que los campesinos desconozcan si los suelos están aptos o no para ser cultivados. Ante este complejo panorama resulta imprescindible realizar un estudio general agro- químico, advirtió la especialista.

 

No obstante, en este tema no todo está perdido porque el Ministerio de la Agricultura en Cuba se proyectó al respeto y dispuso un financiamiento monetario para el desarrollo del Programa Nacional de Conservación y Mejoramiento de los Suelos. Ese programa abarca 24 medidas que deberán aplicarse en los campos seleccionados. Entre estas aparecen la construcción de muros de contención, la aplicación de minerales y abonos orgánicos a los suelos como el compost, el humus de lombriz, la cal agrícola y la zeolita, entre otros productos.

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