La cultura jaruqueña del siglo XIX

Disfrutar del verano de una manera sana es una tradición que llega hasta nuestros días gracias a nuestros antepasados, quienes también se deleitaron con lo mejor de la cultura local. Por eso hoy dedicó esta crónica a las manifestaciones artísticas más relevantes de la Ciudad Condal de San Juan de Jaruco en el lejano siglo XIX.

 

El teatro fue sin duda la manifestación cultural más relevante en Jaruco hasta el año 1867, y su máximo representante fue Narciso José Zamora, maestro de profesión y dramaturgo, autor de las piezas A los 60 un rosario y Leopoldo. También su hijo, José de Jesús Zamora, fue director de escena en Jaruco.

 

Por otra parte, la danza esta considerada como otra de las expresiones de la cultura jaruqueña por ser la más popular, masiva y frecuente practicada en verbenas, carnavales y bailes de piñatas y de invierno, según aparece en el texto en formato digital sobre la Historia de Jaruco.

 

También el hecho de mantener el estilo ecléctico de la iglesia católica San Juan Bautista, pese a las reconstrucciones a que fuera sometida, es otra manifestación de la cultura local del siglo XIX, y así lo afirma el arquitecto jaruqueño Vicente Guerra Chaluz. A lo anterior se suma el ejercicio del periodismo en Jaruco desde el año 1878 con la aparición del primer periódico local, que tuvo su génesis antes de mil 867 en las colaboraciones anónimas y epístolas dedicadas a los reporteros de la prensa habanera, muchas de las cuales eran publicadas en la prensa jaruqueña respetando el crédito de los autores.

 

Todavía en Jaruco existen vestigios materiales de los espacios donde se desarrolló la sociedad jaruqueña antes de 1867. En la actualidad, por ejemplo, en el área del río se conservan los cimientos de las primeras viviendas de la época que formaron los primeros sitios poblacionales de Jaruco por iniciativa de Doña Bárbara y Catharina Palacián y Gatica.

 

Consta en la historia de Jaruco, que el núcleo urbano ejecutado a partir de 1769, según el proyecto del Conde de Jaruco, Don Gabriel Beltrán de Santa Cruz y Aranda, estaba mejor delimitado con la presencia de la Iglesia de San Juan Bautista, la cárcel, el edificio del Ayuntamiento, algunas viviendas y lo que es hoy el área del parque José Martí, otrora Plaza de Armas, con sus añadidos tiempo después, el edificio del Ayuntamiento y el Casino Español.

 

En los pueblos que integraron la jurisdicción de Jaruco también se conservan las iglesias católicas. San Antonio de Río Blanco y Caraballo fueron de los poblados que mejor determinaron sus áreas urbanas fundacionales.

 

En cuanto a las improntas espirituales, en Jaruco llegaron hasta 1959 las tradicionales fiestas de los santos patronos con el toque de diana al amanecer, las procesiones, las verbenas y las fiestas de carnaval.

 

Esta es solo una mirada a la cultura y las tradiciones jaruqueñas de mediados del siglo XIX, pues como muchos conocen la Ciudad Condal cumplió 248 años de fundada y atesora una vasta historia. En una próxima crónica prometo hablar de los valores de este terruño que enaltecen espiritualmente a su gente.

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