Los hombres del 26, Gabriel Gil Alfonso

A la edad de 89 años, fallecía en La Habana, Gabriel Gil Alfonso, un jaruqueño que nació el 24 de marzo de 1924 en el poblado de Casiguas, muy cerca de la Ciudad Condal de Jaruco.

 

Gabriel, hijo ilustre de este municipio, fue un guajirito sencillo y pobre pero amante de la justicia, él y sus once hermanos pasaron hambre y necesidades por lo dura de la época en que vivió su niñez, solo pudo estudiar hasta el tercer grado y luego comenzó a trabajar para ayudar a la familia.

 

Primero junto a su padre y luego trabajando para otros en el campo Gabriel se forjó como hombre, y los callos de sus manos de niño fueron forjando su carácter.

 

Adolescente aún, se trasladó a la capital del país, tenía por entonces 16 años y fue a vivir a casa de una hermana en Marianao.


No le fue fácil, sirvió en una fonda, trabajó como bodeguero y vendió frituras, tampoco le fue desconocido el oficio de zapatero. Así se fue haciendo hombre este jaruqueño que comprendió a las malas la verdadera cara del régimen que imperaba en Cuba.

 

Para 1948 se integra al Partido Ortodoxo de Eduardo Chibás, allí conoció a Fidel de quien se hizo amigo. Cuando Fulgencio Batista dio el golpe de estado el 10 de marzo de 1952, Gabriel Gil fue de los primeros en personarse en la Universidad de la Habana y solicitar luchar contra el golpe con armas si era preciso.

 

Por orden de Fidel Castro, este guajiro de Jaruco organiza una célula del Movimiento 26 de Julio en Lawton y tuvo bajo su mando a 12 hombres de los cuales 8 participaron luego en el Asalto al Moncada, donde seis de ellos perdieran la vida.

Resumir la trayectoria revolucionaria de Gabriel Gil no cabría en un espacio tan pequeño, participó en la histórica marcha de las antorchas del 27 de enero de 1953, estuvo en el Moncada y fue detenido entre los miembros de la Causa 37 de 1953, la causa de los hombres del Moncada.

 

Llegó al presidio junto a sus compañeros cuando tenía 29 años, allí continuó haciendo preparativos y esperando la oportunidad de seguir la lucha, se negó como todos los suyos, a la cena espacial de fin de año que los esbirros harían en el presidio.

 

Su voz se dejó escuchar vivamente cuando le cantaron desde sus celdas la Marcha del 26 de julio al propio Fulgencio Batista el 12 de febrero de 1954 cuando el tirano visitaba el presidio. Por aquella acción que irritó y mucho a Batista, fueron duramente castigados Fidel Castro, Ernesto Tizol, Israel Tápanes y Agustín Díaz, en tanto al resto de los presos se les quitó el único radio que tenían.

 

Viajó a México e integró el grupo de los 82 hombres del Granma, escapó a la sorpresa triste de Alegría de Pío, y pudo llegar junto a dos compañeros hasta las estribaciones propias de la Sierra Maestra, no fue hasta el 17 de febrero de 1957 que Gabriel Gil se pudo unir al resto de los guerrilleros.

 

En contra de su voluntad, tiene que volver a la ciudad pues sus problemas de salud le impedían hacer la vida guerrillera, es capturado y condenado a seis años de presidio y al triunfar la Revolución el primero de enero de 1959 es puesto en libertad inmediatamente y comienza a ocupar distintos cargos dentro del nuevo gobierno.

 

Gabriel Gil fue fundador del partido Comunista de Cuba y delegado a su Primer Congreso, desempeño siempre con buenos resultados, distintos cargos políticos y administrativos y recibió varias distinciones y condecoraciones por su abnegada labor al servicio de la Patria.

 

A Gil lo sorprendió la muerte el 6 de diciembre de 2013 a los 89 años, pero este hijo ilustre de Jaruco permanece vivo en el recuerdo de los cubanos que como él, siempre están dispuestos a luchar por la justicia. Su ejemplo es el mejor legado que se puede dejar y seguirlo, ahora es nuestro deber.

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