La Finca Santa Elena, en Nueva Paz

Las acciones del 26 de Julio de 1953, en la que un grupo de jóvenes liderados por Fidel Castro desarrollaron ataques simultáneos a los cuarteles Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, Guillermón Moncada y el Hospital Civil Saturnino Lora de Santiago de Cuba, fueron bien preparadas y elaboradas.

 

Varios lugares sirvieron de preparación y entrenamiento al grupo de valientes que hace 63 años decidieron que la mejor forma de buscar la verdadera independencia era la que nos enseñó Maceo, con el filo del machete.

 

Precisamente uno de los lugares que contribuyó a la preparación de gran parte de los muchachos del 26, unos 150, fue una pequeña finca llamada Santa Elena, ubicada en Los Palos, municipio Nueva Paz, provincia, Mayabeque.

 

Santa Elena fue declarada Monumento local el 30 de enero de 1990, y se conserva aún como propiedad independiente.


Era el 18 de junio de 1953, cuando Fidel Castro y Mario Hidalgo-Gato, quien era el dueño de Santa Elena, se encontraron en la oficina donde trabajaba Abel Santamaría, en la calle Consulado de la capital.


Durante la reunión el líder revolucionario hace referencia a un grave problema, la no existencia de un lugar apropiado para realizar las urgentes y necesarias prácticas de tiro, entonces acuerda con Mario Hidalgo una semana de plazo para que este le buscara un lugar con las exigencias requeridas.


Así llegó el lunes 15 de junio de 1953 e Hidalgo-Gato fue nuevamente a Consulado donde los esperaban Fidel y Abel Santamaría, entonces le dio la noticia, su finca sería el lugar. El líder revolucionario viajó de inmediato hacia la Finca Santa Elena en Nueva Paz y tras un minucioso reconocimiento se mostró complacido con las condiciones estratégicas que mostraba el lugar afirmando: el lugar está tremendo.


El periodo de prácticas militares en Santa Elena comenzó el 21 de junio y se extendió hasta el 19 de julio de 1953, una semana antes de producirse el asalto al Cuartel Moncada.


Fue la Finca Santa Elena el último lugar donde los jóvenes de la Generación del Centenario hicieron prácticas de tiro con carácter masivo y organizado, llegando a reunirse hasta 70 compañeros a la vez.


Que en este lugar se entrenó, con la excepción de Renato Guitar y Mario Muñoz, la dirección civil y militar del movimiento de la Generación del Centenario. Allí asistieron un total de 111 jóvenes de los 250 compañeros que se seleccionaron para las prácticas finales.


El mencionado 19 de julio de 1953 se convirtió en una fecha grande en la historia de la ahora, provincia Mayabeque, específicamente en el municipio de Nueva Paz, en la finca Santa Elena, aquel día realizaron allí su última práctica de tiro los  jóvenes que bajo el mando de Fidel Castro asaltarían los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en el oriente cubano el 26 de julio de 1953.

 

Los preparativos para la lucha se habían desarrollado en Artemisa, Guanajay y Catalina de Güines, pero fue Santa Elena, en Los Palos, donde más jóvenes se reunieron, el principal lugar pudiéramos decir donde se preparó el asalto.

 

Fidel había dicho que se imponía hacer algo que despertara al pueblo,  hacer algo que sirviera para “echar a andar un motor pequeño que moviese al motor grande” para eso se preparó la generación del centenario en la finquita de Nueva Paz.

 

Los dirigidos por Fidel, ultimaron detalles, y se prepararon para apuntarle al futuro de una Cuba libre y evitar a toda costa que el Apóstol muriera espiritual e ideológicamente en el año de su centenario. Objetivos cumplidos.

 

Fue en Santa Elena, un lugar histórico de Mayabeque, donde nació del corazón de Agustín Díaz Cartaya, y a petición de Fidel, La Marcha del 26 de julio, esa que los combatientes presos en la Isla de Pinos le cantaron al mismísimo Fulgencio Batista en su cara cuando en 1954 cuando el tirano visitó el Presidio Modelo.

 

El destino principal de los revolucionarios era el Oriente cubano, tierra mambisa y fiera. Los cuarteles escogidos para las acciones fueron el Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo y el Moncada, en Santiago de Cuba, principal bastión de Oriente, sin dudas una acción peligrosa, atrevida e inesperada para el enemigo.

 

La acción del Moncada militarmente fracasó, pero sí, se echó a andar el motor grande, y despertó el pueblo de Cuba de la mano de los jóvenes del centenario, y fue la finquita Santa Elena en Nueva Paz, un lugar imprescindible para lograrlo.

Videos


Artículos Relacionados

Variados