La tarde de la victoria

Gladys Machado Cartaya tuvo el privilegio de conocer Fidel Castro Ruz cuando el líder visitó zonas del municipio de Jaruco interesado en crear planes ganaderos.  

 

gladis-fidel-castro-jarucoGladys Machado: “Eso fue en julio de mil 970. Una tarde sobre las cinco y pico llegó el Comandante con sus escoltas a la finca de Agustín Medina para planear el experimental micro plan Valle de la Victoria, que contaría con una vaquería de ordeño mecánico y todas las comodidades”.

 

Nos recuerda Gladys que junto al Comandante en Jefe estaba Teté Puebla, una mujer muy intensa según nos la describió. Los dos dialogaron con Agustín Medina, dueño de una finca cerca del caserío de San Luis.

 

Gladys Machado: “Allí él conversó con Agustín y su hijo Tine y les dijo que la finca era ideal para crear el plan experimental Valle de la Victoria. Les explicó cómo iba a ser el procedimiento y que no se les afectaría en nada porque al contrario le iban a construir sus viviendas. Visitó toda la finca con el objetivo de escoger los lugares para hacer la presa, los establos, las cochiqueras, en fin, todo lo relacionado con la finca.”   

 

Gladys Machado tiene hoy 62 años de edad y no olvida aquella tarde de julio de mil 970 cuando Fidel recorrió la finca de Agustín Medina, que luego formaría parte del Valle de la Victoria. La jaruqueña recuerda el gesto de  agradecimiento de Fidel al campesino Agustín Medina.
 
Gladys Machado: “Fidel le dijo, dentro de media hora estamos cargando los materiales para comenzar las obras. Así mismo fue, dos horas después del Comandante haber salido del lugar comenzaron a llegar las maquinarias y los materiales. Así se iniciaron los trabajos en la finca nombrada Vaquería la Plata Valle de la Victoria, y Teté Puebla fue la directora del Valle de la Victoria”.   

 

Muy emocionada Gladys Machado recuerda que al enterarse su abuelo de más de 90 años de edad de la visita de Fidel a la zona de San Luis pidió conocerlo, pues no quería morirse con esa deuda.

 

Gladys Machado: Hablamos con los escoltas y nos dijeron que sí, que cómo no iba a ser posible que el anciano pudiera conocerlo en persona. Advertido Fidel fue y habló con mi abuelo, le hizo preguntas, le tiró el brazo por arriba, lo besó y le dijo: “Mi abuelo dígame que usted necesita para yo resolverlo”. Entonces mi abuelo le dijo: “no Comandante, yo no necesito nada, yo lo que quería era conocerlo a usted en persona antes de morirme”. En ese momento Fidel fue hasta el carro, cogió un tabaco y le dijo: “mire mi viejo eso es para que usted se tome una tasa de café y se fume su tabaco”. 

     

Gladys Machado Cartaya afirma una y otra vez que nunca olvidará aquella tarde de julio de 1970 en que conoció a Fidel, ni la generosidad del líder con su abuelo. Hoy se siente orgullosa de tener la posibilidad de contar esta sencilla historia en el año del 90 cumpleaños del Comandante, la misma edad que tenía su abuelo cuando el líder pisó tierra jaruqueña y creó para el futuro del país el Valle de la Victoria. 

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