Una visita inesperada

Agustín Medina García es un campesino de 74 años de edad que tuvo el privilegio de hablar con Fidel Castro y que el líder lo ayudara a mejorar las condiciones de su finca donde producía leche de vaca junto a su padre.   

 

agustin-fidel-jarucoAgustín Medina García: “El 23 de abril de 1967 sobre las seis y media o siete de la noche se aparecieron en la finca tres carros con compañeros vestidos de verde olivo. Yo estaba con mi padre y cuando los vi le dije ¡ese es Fidel! Así fue. Bajó Fidel y me dijo ¿usted es el dueño de esto aquí? ¿qué es lo que tiene aquí, vaquería?


Le contesté que sí y me pidió verla, a lo cual accedí. Me preguntó sobre la cantidad de leche que daba la vaquería y cada vaca. Entonces me dijo, ¿tú no crees que esto lo pudiéramos mejorar?, y le respondí que por falta de recursos no era fácil mejorar las condiciones de la vaquería. Entonces me dijo, “yo te voy ayudar para incrementar la producción leche pues a la provincia de La Habana le hace falta la leche.

 

A los pocos días comenzamos a roturar las tierras, se sembró pangola y gandul, que en aquella etapa estaban en su furor”.      

Periodista: Recuerda Agustín que llegó a tener 19 cuartones sembrados de pangola, pero la falta de agua le impedía acopiar más litros de leche.

 

Agustín Medina García: “Había una seca como la que tenemos por estos días y al ver los problemas con el agua me sugirió y me ayudó hacer una presa de concreto, la cual se conserva todavía, él (Fidel) pensaba en todo”.   

 

Periodista: En el recorrido por la finca de Agustín Medina, ubicada en el caserío de San Luis, en el municipio de Jaruco, me llevó a ver la compuerta de la represa que mandó construir Fidel. Lo primero que vi fue el muro de contención de más de tres metros de largo, y en uno de los tramos el guajiro exclamó: ¡Aquí se sentó Fidel! No pude contenerme y le pedí permiso para sentarme en el muro sagrado para Agustín, justo en el mismo espacio donde se sentó el Comandante hace cuarenta y nueve años.

 

Agustín Medina García: “Volvió de nuevo como a los dos meses y al ver todo hecho se preocupó por nosotros. Me dijo que había que hacer una casa para mí y otra para mi padre, y que él se encargaría de sufragar los gastos, y se hicieron las casas. Hoy día sobrecumplo mi plan de producción de leche anual y entrego mil 93 litros de los 890 contratados. Mando frutas para el turismo, viandas y vegetales y carne para el consolidado”.
 
La conversación con Agustín Medina en una tarde de julio de 2016 fue muy coherente y placentera, y en cada palabra percibí cuánto admira este hombre a Fidel y su deseo de que el líder cubano viva muchos años más.

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