Julio César hizo la cruz

RIO DE JANEIRO.— Con la tercera dorada esculpida por los puños de Julio César La Cruz, en los 81 kilogramos del boxeo, la delegación cubana se mantiene pujante en el puesto 21 del medallero de los XXXI Juegos Olímpicos, en tanto prepara otros asaltos en las fechas de cierre.

 

“La Sombra”, como es apodado el pugilista agramontino, fue literalmente un enigma en la gran final de los 81 kilogramos y se sacó la espina de hace cuatro años en Londres, donde quedó alejado del podio de manera inesperada.

 

Ahora no hubo casualidades con su estilo de riposta basado en la velocidad y las rápidas entradas y salidas directo a la anatomía de su rival, el kazajo Adilbek Niyazymbetov. Así se labró el primer título del boxeo en esta justa bajo los cinco aros, en la cual podrán emularlo el próximo sábado Robeisy Ramírez y Arlen López.   

 

SE BUSCAN MEDALLAS EN LOS COLCHONES Y LA ALTURA

Tres posibilidades de ascender a los podios de premiaciones tendrá hoy la comitiva cubana en esta Olimpiada, que cubre su antepenúltima jornada competitiva. Dos de esas oportunidades estarán en los colchones de la Arena Carioca 2, con Yowlys Bonne, en los 57 kilogramos, y Liván López (74), y la otra en el estadio Joao Havelange, cuando Yarisley Silva desafíe las alturas en el salto con pértiga.

 

Silva tendrá en la estadounidense Sandi Morris, líder de la temporada con cuatro metros y 93 centímetros, a su principal rival, pero otra aspirante seria es la griega Ekaterini Stefanidis (4.90 este año). La competitividad de la cubana, que en la campaña del 2016 tiene 4.84, es su principal atributo y el que ha de exponer en la difícil contienda.

 

En la lucha, Bonne pudiera sortear sus dos primeros pleitos con relativa comodidad, pero hay que recordar que nadie viene a estas citas a perder y mucho menos a no luchar por el triunfo, sea cual sea su aval. Lo que pasa es que el cubano parece superior. Sin embargo, en la tercera salida debe encontrar a al coreano democrático Yan Kyong Il, campeón mundial del 2014 y bronce en Londres 2012.

 

Si saliera airoso, lo más probable es que se cruce con el subtitular del orbe, el iraní Hassan Rahimi. Esa cuarta pelea le abre al ganador las puertas del podio, porque aseguraría medalla de plata, y esperaría por su contrincante de la otra zona del organigrama. Y desde allí, casi seguro emergerá la gran figura del peso, el georgiano Vladimer Kinche­gas­vili, actual monarca del planeta y segundo en la capital británica hace cuatro años.

 

A Liván se le ve superior en los tres primeros pleitos, mas en el cuarto el iraní Hassan Yadzani ya es un hueso duro de roer. Ha caminado plateado en la lid del orbe del pasado año y ganó la del 2014. Si lo vence está en finales y allí su compañía no debe ser otra que la del estadounidense Jordan Burroughs, quien lo ha ganado todo en este 2016 y en el 2015, incluyendo la liza universal, además, es el campeón defensor bajo los cinco aros.

 

Tras La Cruz de Julio César en el cuadrilátero, está por ver si el resto de la comitiva de la Mayor de las Antillas sigue embalada en el tren victorioso en un definitivo asalto al medallero.

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