SOS a las esculturas rupestres de Ana Mendietta en Jaruco

Dicen que caminaba apartando la maleza para llegar a la cueva del Águila, en las Escaleras de Jaruco, donde permanecía durante horas golpeando la roca para hacer arte. Solo al atardecer volvía a la habitación 108 del hotel con el olor a tierra, cargada de nuevos sueños que esculpiría al siguiente día.

 

Así recuerdan algunos trabajadores de la instalación a la artista cubano americana Ana Mendietta. Entonces, la gente que la observaba ir y venir ignoraba que asistían al reencuentro de una creadora con sus antepasados aborígenes y con su tierra.

 

Cuando Ana se marchó de Escaleras de Jaruco dejó una serie de siluetas de deidades de la cultura Taína, tales como: I yaré (la Madre); Maroya (La Luna); Guabancex (Diosa del Viento); Guanaroca ( La Primera Mujer); Alboboa (La Belleza Primera); Bacayu (La Luz del Día); Guacar (Nuestra Menstruación); Atabey (Madre de las Aguas); Itiba Cahubaba (La Vieja Madre Sangre).

 

Esa obra se titula Esculturas Rupestres y de acuerdo a las evidencias las siluetas fueron detalladas con tinta negra y verde oscura en la piedra caliza de esa gruta en Escaleras de Jaruco.

 

Todavía se conservan fotografías y una película en blanco y negro de la obra en la que se aprecian diez esculturas en relieve magníficas, que fueron exhibidas por primera vez noviembre de 1981, en AIR, galería cooperativa de artistas feministas en Nueva York.

 

Los que estudiaron las Esculturas rupestres de Ana Medietta coinciden en que se trata de un viaje a la semilla, del retorno a su país natal, como el consuelo al desarraigo sufrido por la artista en su infancia.

 

De esa obra, Ana dijo, "Mediante mis esculturas tierra-cuerpo, me uno completamente a la tierra (...) me convierto en una extensión de la naturaleza y la naturaleza se convierte en una extensión de mi cuerpo".

 

Cuentan que después, Ana Mendieta se inspiró y empezó a escribir un pequeño libro intitulado Esculturas Rupestres para promover la integración de su trabajo artístico y la cultura Taína. En realidad su propósito era describir doce mitos taínos acompañados de sus diseños, pero murió antes de completar el trabajo.

 

Hoy las Esculturas rupestres de Ana Mendietta están casi sepultadas por el olvido en la Cueva del Águila de las Escaleras de Jaruco. La mayoría de los trabajadores y visitantes del parque ignoran su existencia y se pierden de un encuentro maravilloso con el trabajo de una gran artista cubana.

 

Los jaruqueños tienen pendiente rescatar esa obra de la cultura cubana y reivindicar el paso de Ana por esta tierra donde redescubrió el amor por la patria y por el arte.