El Bloqueo sigue siendo un obstáculo para el desarrollo de los cubanos

En días pasados comenté que el bloqueo económico comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos hacia la mayor de las Antillas es el más largo en la historia de la humanidad. Este fue declarado a Cuba en febrero de 1962, pues el imperialismo, ya derrotado en el 59 y nuevamente en Girón en abril del 61, quería hacer notar su presencia en la isla.


Por más de cinco décadas el pueblo y gobierno cubanos luchan contra las adversidades de esa política cruel e inhumana y hoy se levantan con el fervor revolucionario que los caracteriza para pedir su abolición.


Quizás mantener la soberanía, salir adelante y ayudar a los más necesitados del mundo, como lo hace Cuba,  fue una interrogante para el presidente norteamericano Barack Obama, quien decidió entonces restablecer relaciones con la isla en diciembre del 2014. Tal vez para el señor de la Casa Blanca la historia no signifique nada, pero sí para este pueblo que ha sabido sobreponerse y  vencer los obstáculos del bloqueo.


A lo mejor la sabiduría del señor Obama, puesta en práctica en sus últimos meses de gobierno pudiera  quedar impune ante los  presidentes que le antecedieron, pero si continúa intacto el bloqueo contra este pueblo, sus  pretensiones  quedarán en saco rato.   


El bloqueo está ahí y se siente en la vida cotidiana de los cubanos ya sea por la falta de alimentos, medicamentos o de materiales y equipos para construir viviendas. Pero a pesar de esas limitaciones la solidaridad para un pueblo altruista como el cubano ya se siente, y me refiero a que en los  próximos  días la humanidad votará nuevamente contra la política de Washington que viola todos los derechos humanos.


Entonces la historia se encargará de recordar el voto unánime de la mayoría de los países en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas que desde 1992 hasta la fecha exigen  su eliminación inmediata.


El asedio económico comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba es una realidad, y hoy frena parte del desarrollo del pueblo  por alcanzar un mundo mejor.


La despedida del trono se le  cerca al  señor Obama, pero aún es tiempo si desea obrar bien en beneficio de la humanidad eliminar esa injusta medida.      
Quizás el nuevo compendio de regulaciones sea una estrategia más emitida por los Estados Unidos y  esperemos no guarde relación con la conocida  política de la fruta madura, pues en el mayor de los casos favorece los intereses imperialistas.


En definitiva, las medidas de Obama reafirman el cambio de política hacia Cuba, pero no el objetivo estratégico que persigue de su carácter injerencista. En eso coincido con Josefina Vidal, directora general de la Dirección de Estados Unidos en la Cancillería cubana, al hablar este 17 de octubre con el estudiantado universitario en la capital cubana.

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