Protegernos combatiendo

CIEGO DE ÁVILA.—«El arma vale lo que vale el hombre que la maneje». Esa frase de Raúl, entonces Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y hoy Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros la escucho en voz de la joven primer teniente Lisbeidys Leyva Castillo, jefe de una compañía de infantería, quien se encuentra entre los oficiales que participan en el Bastión.

 

Esta combatiente, escrutadora de noches oscuras, detalla cuáles son las operaciones que debe realizar su compañía en la tercera y última fase del ejercicio, denominada Acciones de las fuerzas y medios de la Región Operativa para la lucha contra el desgaste sistemático del enemigo.

 

Primero, no quiere dejar de significar que «el momento no puede ser más propicio para aplicar en la práctica los conocimientos adquiridos en el Centro de Enseñanza Superior de las FAR, donde me gradué hace unos pocos años.

 

«El desgaste sistemático es una etapa difícil, en la que debemos estar listos para el combate, con todo debidamente enmascarado porque, se sabe, en la filosofía de quienes pudieran atacarnos está la realización de acciones aéreas contra nuestros objetivos y, en consecuencia, nosotros trataremos de hacerle el mayor número de bajas posibles.

 

«Nosotros dirigimos a combatientes, en su mayoría jóvenes. Debemos prepararlos en todos los sentidos para una larga estancia en las obras protectoras, para la lucha, incluso, contra las tropas especiales enemigas y los grupos que ellos organizarán para el rescate de los pilotos derribados, de ahí la importancia del trabajo psicológico, hombre a hombre».

 

De similar manera piensa el también jefe de compañía de infantería, primer teniente Guillermo Cantillo Chpilka, quien nunca está tranquilo. Te habla y se mueve, se mueve y te habla. En los escasos segundos de quietud, asegura: «Nosotros somos herederos de una larga tradición de lucha, de miles de hombres y mujeres que han peleado antes por causas justas, porque nos han obligado a hacerlo y la dignidad del cubano empuja a jamás rendirse, por eso en la lucha contra el desgaste sistemático, ni piensen que nos quedaremos de brazos cruzados; nos protegeremos combatiendo.


Autor: Ortelio González Martínez | Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.