El infierno blanco. El día que el Real Madrid enmudeció Munich

¡Atletas 5 - Futbolistas 0!
Atletas, fue la palabra que utilizó el técnico catalán Josep Guardiola para definir al Real Madrid que dirige Carlo Ancelotti, tras la derrota por uno-cero en el partido de ida de las semifinales de la Liga de Campeones jugado en el Santiago Bernabeu el pasado 23 de abril.

 

Atletas, dijo, que corren mucho y te matan al espacio. Olvidó el técnico que en la vida sea en la esfera que sea no hay teorías absolutas, y este Real Madrid, inmenso como viene jugando se lo demostró de la mejor manera posible, con dos clases magistrales de táctica y jugando sus dos choques de forma diferente, con recursos y combinación.

 

Este martes 29 de abril fue histórico en la Champions League. Los Atletas merengues le regalaron a su “bestia negra” un 5-0 en el global con ese ¡INOLVIDABLE 4-0! En el Alianz Arena. Bailaron y de que manera en casa del mismísimo trompo.

 

Pero Ancelotti puso en evidencia en los dos choques a Guardiola, le ganó inobjetablemente una batalla tan importante como la lectura del partido (de los dos), conocía mejor el italiano a su rival que Pep a este Real Madrid, ¡increíble!

 

Choque de Ida
En la ida, el de Sampedor equivocó el planteamiento, llevó (nadie sabe porqué) a Javi Martínez a la banca, mandó a Lahm al mediocampo y puso a Rafhina como lateral derecho, ha y a Tomás Muller lo puso a ver el juego en el banco del Bernabeu.

 

Así, su Bayern, perdía equilibrio en el mediocampo y fortaleza por las bandas, el Madrid los mató al contragolpe, y destrozó el juego por las bandas sobretodo la del brasileño Rafhina, quien fue en aquella oportunidad de los primeros en salir. Guardiola admitía su error.

 

Javi Martínez es un jugador clave (fue inamovible para Henyckes la pasada campaña), el español aporta solidez y rapidez, brinda seguridad y equilibrio y le permite a Bastian y a Kross realizar los enganches necesarios para brindar la tan importante consistencia en el medio campo. Por ahí se le comenzó a escapar la final al ex técnico del Barcelona incluso antes de comenzar a jugar la semifinal.

 

Eso, sin contar que el Real Madrid en la ida pudo sentenciar la eliminatoria si CR7 o Cristiano el mejor Ronaldo que ha existido y el mejor jugador del mundo en la actualidad, gústele al que le guste y pésele al que le pese, hubiera estado al cien por cien.

 

Allí el Madrid esperó, defendió de forma magistral -esfuerzo colectivo encomiable- con destaque para Isco, Modric, Xabi Alonso, Coentrao y Carvajal, y el imprescindible Di María, sin dejar de mencionar a un genial portugués que le dicen Pepe que siempre aparece a la hora buena. Fue el tempranero gol de Benzemá el que levantó la semifinal y abrió el camino para buscar la décima champions en la historia del club merengue.


Choque de Vuelta
Llegó la vuelta y Rumeninge había pedido un infierno en Munich, pero por primera vez tal vez, el infierno cambió su color rojo por el blanco, porque lo visto este 29 de abril en el Alianz Arena fue un Madricidio.

 

Como en la ida, Guardiola dejó en la banca a Javi Martínez, aunque ahora llevó a Lham a su puesto de lateral derecho, abrió con Muller, Mandzukic, Ribery y Robben, parche a medias,  pero Kross y Schweinsteiger  no podrían equilibrar su lucha en el mediocampo, eso unido a la lentitud de Dante, y al nerviosismo de Neuer en el arco sentenciaron muy rápido la vuelta.

 

Pero antes de llegar ahí, el otro gran error del técnico catalán, fue no leer el partido que se le avecinaba de la forma correcta, hizo ajustes pensando que el Real Madrid vendría a Alemania a parquear un autobús frente a su arco, es el Madrid, los del autobús Chelsea- Atlético, olvidó Guardiola, juegan hoy la otra semifinal.

 

Resulta que un viejo zorro como Carletto Ancelotti cambió el plan de juego, utilizó su 4-4-2, en defensa y desplegó su contundente 4-3-3 en ataque, siempre con la rapidez que caracteriza a esos atletas que intentan jugar al fútbol como pensaría el bueno de Guardiola, solo que esta ocasión, el Madrid salió al ataque, a presionar de arriba como bien saben hacer.

 

Por eso apenas comenzado el juego Garet Bale  y Benzemá tuvieron sus chances, y pusieron en los diez primeros minutos en evidencia todo el esquema trazado de antemano por Guardiola.

 

Antes de llegar a el primer gol, admitir que el entrenador italiano estudió las jugadas balón parado y ensayó con Ramos en el choque liguero, conocedor de la debilidad del Bayern en este sentido debido al marcaje zonal establecido por Guardiola, dos para CR7 y quien marcaba a Ramos o Pepe.

 

Una vez zanjado este punto, llega la vida, porque la vida a veces te otorga premios pero solo si te lo mereces, y a Sergio Ramos, uno de los mejores centrales del mundo, la vida le otorgó dos oportunidades y no las desaprovechó.

 

Minuto 15, primer corner, Modric señala, Ronaldo arrastra marcas y GOL del central que remató solo, como en un entrenamiento. Minuto 20, Di María mira al aréa, Cristiano pica al punto de penal, arrastra marcas otra vez, Pepe se adelanta y con su encaracolado pelo peina la sentencia hacia atrás, donde Ramos, ese mismo del que se burló injustamente hace dos años Manuel Neuer, el arquero alemán, la mandó a guardar y de su testa y su corazón salieron los primeros pasos firmes hacia Lisboa.

 

En 20 minutos el infierno rojo, si es que lo hubo, pasó a ser blanco, y a Guardiola no se le vio prácticamente otra vez de pie. Veinte minutos y el escándalo comenzó a rondar la ciudad germana.

 

Fue entonces que comenzaron a salir destellos de impotencia de algunos jugadores del Bayern, porque de fútbol nada, penoso Ribery ante Carvajal el grande, que tal vez ahora mismo entre en los planes de Del Bosque, o Mandzukic también impotente.

 

Así en medio del estupor continuaría el choque con un Madrid más cerca del tercero que un Bayern del primero, y llegó, porque no podía ser de otra forma el gol de los Atletas, tocó la BBC en pleno y por supuesto Di María (habría que rebautizarla BBCD), un contragolpe de libro, cuatro toques y gol.

 

Genial Garet Bale que pudo definir pero venía con marca, y vio a Ronaldo, y entonces le dijo conságrese como lo que es, el mejor, y marque y tenga su merecido record, y Ronaldo, insisto el mejor Ronaldo que he visto, y uno de los jugadores más completos física y técnicamente de la historia del fútbol, no perdonó y marcó su gol 15 en Liga de Campeones, superando a otros dos grandes como Altafani y Messi con 14. Final, allí podrían haber vaciado el estadio y terminar la angustia.

 

El Bayern nunca creó gran peligro, sus pocos chances fueron por fuera del arco y si no, Casillas, cuando ya había que correr las cortinas, con un 3-0 era más que suficiente, llegó un tiro libre que el mismísimo Ronaldo se inventó tras un ligero roce con Tony Kross, instantes antes había enviado un tiro a la barrera.

 

Si 15 son enromes 16, no tienen tamaño. Ronaldo enfiló su mirada hacia Neuer sabiendo que era ahora o nunca. Preparó su misil derecho y entonces…, medio mundo quedó con la boca abierta, la barrera teutona saltó con la cabeza hacia abajo, pues la pelota nunca tomó altura, y así como los grandes, con el arquero alemán de puro espectador, el Cristiano del fútbol llegó a 16 dianas en la competición más difícil e importante de cuantas se juegan año tras año.  

 

Así solo han marcado los grandes, Pirlo, Beckamp, Ronaldihno, Messi, porque es solo a los grandes que las barrearas respetan.


Así acabó la humillación y el Bayern pudo ir a intentar dormir, sinceramente dudo que lo hayan conseguido. Una sola mancha tuvo el sol blanco en Munich, la tarjeta amarilla que vio Xabi Alonso y que lo deja fuera de la final en Lisboa el 24 de mayo. Este equipo ya ganó una final sin Ronaldo, ahora deberá ganar otra sin Xabi.

Lo mejor del Madrid como bien reconoció su técnico fue el juego colectivo, el trabajo de sacrificio, todos, absolutamente todos cumplieron el plan, porque en el fondo contaron con un buen guionista, el viejo zorro italiano.

 

La ansiada décima orejona pudiera ser del Real Madrid el 24 de mayo, pudiera ser o no, pero de lo que si estamos seguros es que este Real Madrid de los últimos tiempos, de la final de Copa del Rey, de las semis de Champions, es el Real Madrid histórico, el que se ganó el respetó de todo el mundo, porque juegan bien y lo hacen en grupo, en equipo, sin un único plan, con variantes ofensivas y defensivas, y sobre todo con amor al escudo. Fueron esos atributos y no otros los que hicieron al Real Madrid nueve veces campeón de Europa y mejor club del siglo XX.

 

Ahora de la mano de un italiano que lo cambió todo, Lisboa se apresta a recibir a un equipo donde juegan tres portugueses que bien pudieran convertirse en profetas en su tierra. Son favoritos ante cualquiera que sea su rival, pero no por el nombre o la historia, son favoritos por lo que han hecho y por como lo han hecho.

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