Fidel nació para todos los tiempos

Murió Fidel, la noticia me llegó como un jarro de agua de fría a través del teléfono al iniciar la madrugada del día 26 de noviembre, al otro lado de la línea otro Angel, mi tocayo y director me avisaba con una voz entrecortada…, y la mía ronca por demás, lo primero que exclamó después de un silencio breve fue: coñó, vamos a trabajar.  

¿Murió Fidel? No, Fidel no ha muerto, no morirá, solo fue a juntarse con otros hombres grandes al monte de los ejemplares para seguir guiando la lucha de los pueblos por la verdadera independencia, a seguir inspirando a su Cuba a resistir y a seguir haciendo Revolución en las narices del imperio.  

 

A Fidel le tengo un cariño muy fuerte, la admiración de todos los cubanos buenos y más. Lo conocí personalmente, la primera vez que estreche su mano fue en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, era 1998 y yo cursaba el segundo año de Historia. Él había terminando una hermosa comparencia y cuando se marchaba los estudiantes le fuimos arriba para hablarle y abrazarlo, uno de los guardias de seguridad hizo un gesto defensivo a lo que Fidel respondió con energía, “son nuestros estudiantes” y el hombre del Moncada sosteniendo mi nerviosa mano derecha preguntó al grupo: ¿como van los estudios?, no dejen de prepararse nunca”.

 

Luego cuando nos graduamos compartió con un grupo de estudiantes en un pequeño homenaje que él quiso brindar, allí hablamos un rato sobre la importancia de la Historia y le dije que mi Tesis de Graduación, junto a mi hermano de estudios Nelson Javier Llerena, la habíamos hecho sobre la importancia de instruirse a través de sus discursos para estudiar la Historia Contemporánea, y él contestó con modestia que no creía que fuera tan así, a lo que respondí: - Comandante usted ha escrito una historia, escribe una historia que hay que estudiarla de por vida en todo el mundo, como ejemplo de lucha, inteligencia y valentía.

 

Aquel fue un encuentro inolvidable, pero a Fidel Castro Ruz, lo conocía mucho más, más que por aquellos recuerdos que llevaré conmigo a donde quiera que vaya. A Fidel lo conocía del Moncada, de la Historia me Absolverá, (y sí, lo absolvió desde hace mucho) de la lucha en la Sierra de cómo fue forjando la Revolución Socialista, de su coraje, de su resistencia que es la resistencia del cubano, a Fidel le debemos mucho y no solo los cubanos, muchos pueblos del mundo tienen en su historia un trocito de Fidel porque fue el Comandante un hombre que siempre veló por los oprimidos del mundo, como heredó de José Martí.

 

Gracias a su forma de pensar altruista, internacionalista, y solidaria, llegaron los cubanos a África a pelear duro por la libertad, muchos aprendieron a leer y escribir y muchos vieron por primera vez la vida en colores, y ese precisamente es su legado. Aquí seguimos y aquí estamos, con Fidel y por Fidel.

 

Mientras quede un humano vivo, un humano con dignidad deseos de justicia, libertad y solidaridad, Fidel seguirá ahí peleando, ilustrándonos. El Comandante en Jefe es inmortal. Resistió al imperio más poderoso de la historia, fueron 638 atentados y salió invicto.

 

Y hoy su Cuba Libre, su pueblo dolido, sí, pero erguido y con la dignidad que lo caracteriza se prepara para rendirle merecido tributo como se hace ya en muchos lugares del mundo. Pero algo está claro Cuba seguirá, la revolución está Viva, de la mano de Raúl y sus dirigentes y de la mano de la juventud que no le fallará nunca.

 

Fidel fue uno de los hombres más grandes de la historia de la humanidad, y ahora cuando muchas emociones están en mí, siento una mezcla rara de tristeza y alegría, tristeza por su deceso pero alegría porque se que Fidel marchó a librar otras batallas, con Martí, el Che, Camilo, Chávez, Bolívar y muchos otros.  Me alegra la convicción de que vive en cada uno de nosotros. Y es que el 25 de noviembre de 2016, Fidel Alejandro Castro Ruz, nació para todos los tiempos.

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