Veneración póstuma de los cienfuegueros a su Comandante

CIENFUEGOS.—A las 9 y 44 de la noche de este miércoles pasó frente a la sede de la Asamblea Pro­vincial del Poder Popular de Cien­fuegos, en pleno corazón de la ciudad y lugar icónico de la presencia fidelista aquí en 1959, el cortejo fúnebre con las cenizas del líder histórico de la Revolución Cubana.

 

Justo al frente de ese sitio contiguo al parque Martí, e inmueble que fuera Ayuntamiento de la Perla del Sur en aquel momento, el Comandante le habló al pueblo en la madrugada del 7 de enero de 1959, cuando llegaba victorioso al frente de la Caravana de la Libertad a este territorio.

 

El mismo respeto, la admiración y el amor popular masivo que se registró a inicios de la Revolución se reeditó anoche. Incluso redoblados ahora, para ser exactos y justos. Los vítores de Yo soy Fidel, Viva Fidel y Hasta siempre Comandante retumbaron, fortísimos, entre las edificaciones decimonónicas adyacentes al sitio, en la antigua Plaza de Armas: hoy parque Martí.

 

Justo en el referido sitio, en los portales de la Asamblea del Poder Popular, esperó el cortejo fúnebre el Comandante Julio Camacho Agui­lera, líder de la acción libertaria del 5 de Septiembre de 1957 contra la dictadura de Batista; junto a la miembro del Comité Central del Partido y primera secretaria en el territorio, Lidia Esther Brunet Nodarse y la presidenta del Gobierno, Mayrelis Pernía Cor­dero, junto a dirigentes y personalidades de diversos campos.

 

El pueblo que inundó ese parque Martí (mayoritariamente joven) fue similar, en fervor patriótico y número, al que estuvo en derredor de las carreteras y asentamientos por donde transitaron las cenizas de Fidel desde su entrada a territorio cienfueguero por un punto cercano a la comunidad de Marta Abreu y similar al de su recorrido por los municipios de Cruces y Palmira.

 

El cortejo penetró a la ciudad de Cienfuegos por los mismos sitios que la Caravana Libertaria de 1959: entró por Cuatro Caminos, se desplazó a Pueblo Griffo, tomó Calzada de Dolores, Prado, alcanzó el parque Martí y luego se dirigió hacia Punta Gorda, donde el guerrillero estuvo aquella gloriosa noche en el restaurante de María Covadonga. Las ca­lles estaban  repletas y la multitud fue difícil de contener en su afán de estar más próxima a tan entrañable ser humano.

 

El grupo de autos dobló por la rotonda ubicada frente al hotel Ja­gua y retornó por el mismo itinerario por el cual había venido, para tomar rumbo a Santa Clara.

 

Manuel Varela Pérez, octogenario periodista que estuvo en la noche-ma­drugada del 6-7 de enero de 1959 en el parque Martí, expresó que Cien­fuegos demostró anoche que sigue siendo y seguirá siendo fidelista y revolucionaria, para todas las épocas.

 

El general (retirado) Marcelo Ver­­­decia, presidente de la Aso­cia­ción de Combatientes de la Revo­lución Cu­ba­na en Cienfuegos, quien fuera escolta del Coman­dante en Jefe en la Sierra Maestra e hiciera consigo el trayecto de la Caravana de la Li­bertad, también presenció en la no­che del miércoles el acontecimiento histórico, tan do­loroso pero a la vez tan refrendador de los ideales de patriotismo y dignidad de los cienfuegueros.

 

Antes de este momento, el general Verdecia había compartido con la prensa y señaló que Fidel fue un maestro, un mentor, un amigo, un padre, un guía; alguien que lo enseñó a ser revolucionario, patriota y consecuente con los ideales emancipadores iniciados el 10 de octubre de 1868 y confirmados para siempre el 1ro. de Enero de 1959.

 

Fidel vivirá siempre en Cien­fue­gos, quien ama y venera a su líder eterno. La noche del 30 de noviembre del 2016 sembró a fuego esa idea en la conciencia de cualquiera que estuviera aquí para confir­marlo.

 

Por Julio Martínez Molina | Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

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