Yo quería grabar en la memoria el nombre de Fidel

El mismo Primero de Enero de 1959, Jesús Orta Ruiz (el Indio Naborí) escribió la Marcha Triunfal del Ejército Rebelde. Fue en un muro de la prisión del Castillo del Príncipe donde el poeta plasmó los primeros versos. Había salido de Mantilla y caminó por toda la calle Infanta para nutrirse de la emoción popular.

 

«Me metí dentro del pueblo hasta llegar al Castillo del Prín­cipe. Allí escribí para que no se me olvidara lo que ya había pensado. Vi salir a amigos míos de la prisión, por eso me refiero a las madres enfermas de melancolía en el poema», aseguró en una entrevista el decimista, en la cual también aclaraba que el poema está escrito en dos versiones.

 

«La primera versión la escribí en las horas de la mañana, con la experiencia que yo recibía a través del televisor de la entrada de Fidel en Santiago de Cuba, luego de la marcha de la Ca­ravana por toda la Carretera Central. Percibiendo todas esas emociones yo escribí la primera versión, pero entonces después del día 8 cuando ya Fidel entró en La Habana y hubo nuevas experiencias hice algunas añadiduras al poema, completándolo».

 

La primera versión de la Marcha se publicó en la revista Bohemia a principios de febrero. Después de eso, el Indio unió las dos versiones.

No obstante, «el final es el mismo siempre, porque, en realidad, yo quería grabar en la memoria el nombre de Fidel como la cabeza de la Revolución. La principalísima cabeza de la Revolución», revelaba el Premio Nacional de Literatura fallecido el 29 de diciembre del 2005.

 

Escrita con una marcada intención reiterativa en sus versos, que rememora la técnica juglaresca, la Marcha logra lo que se ha llamado «el sonido con significado». La combinación de esencias populares con el pulso de la realidad épica del 1959, derivan en este poema que emerge, de la voz del joven que anduvo los caminos de la Revolución. No son meras palabras sino términos poéticos que cobran vida con la acción.

 

«Con ese objetivo —confesó— yo le doy la consonancia al pueblo para que repitan Fidel… porque yo conocía, en realidad, las metas que perseguía el 26 de Julio que no eran tan distintas a las del Movimiento Socialista, eran las mismas y entonces así fue como surgió el poema…».

 

Conocido también como el Poema del Primero de Enero, la Marcha ha sido protagonista lírica de varios acontecimientos históricos de la Revolución. A lo largo de los años ha sido declamada por varios artistas cubanos.

 

La despedida de quien será eternamente el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, no transcurrió, —no podía transcurrir— sin este poema, que en la noche de este 29 estremeció a los congregados en la Plaza. Declamado esta vez por la actriz Corina Mestre, cobró categoría de himno.

 

Es así como, desde la inmortalidad, los versos del Indio volvieron a convocar y a rendir tributo a un hombre que el bardo —considerado el poeta del pueblo por su raigal cubanía— admiró toda la vida por compartir y defender los principios comunes de la Patria.

 

Por Amelia Duarte de la Rosa | Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

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