Otra entrada victoriosa del Comandante eterno a Bayamo

BAYAMO, Granma.—Acostumbrado, desde hace siglos, a vivir jornadas estremecedoras, el pueblo de la capital de Granma colmó las calles para recibir al Comandante eterno Fidel Castro Ruz, quien regresa victorioso, casi a 58 años de su entrada triunfal en la Caravana de la Libertad, a esta tierra, cuna de la nacionalidad cubana.

 

Llega el mismo día, en que 60 años atrás, desembarcara junto a otros 81 expedicionarios del yate Granma, por un punto del municipio de Niquero, en esta provincia que lleva el nombre de la icónica embarcación.

 

Tal coincidencia reafirma que aun cuando la muerte nos deja la huella de una gran pérdida, en este territorio oriental nunca se hablará de Fidel en pretérito, porque el Comandante en Jefe vino al mundo para multiplicarse en cada pedazo de tierra por el que transitó.

En esta ocasión el júbilo popular no fue el mismo de aquella jornada gloriosa del 2 de enero de 1959. Las calles estaban repletas y la multitud le aguardó con los corazones rasgados, pero con la certeza de que el líder de la Revolución Cubana seguirá iluminando el camino del proyecto social socialista que construye la nación.

 

Similares imágenes acompañaron a la Caravana durante su paso por el municipio de Cauto Cristo, territorio por el cual ingresó a tierras granmenses, a las 6:37 p.m., procedente de Holguín.

 

A cada paso el pueblo acompañaba a la Caravana agitando banderas y con exclamaciones de ¡Yo soy Fidel! ¡Co­man­dante en Jefe, Ordene! ¡Fidel, amigo, el pueblo está contigo!

 

Las emociones fueron más intensas en la Plaza de la Revolución de la Ciudad Monumento Nacional, primera bautizada con ese nombre en el país.

 

En sus alrededores se ubica la sede de la Asamblea Mu­nicipal del Poder Popular, erigido en el edificio del antiguo Ayun­ta­miento de Bayamo, escenario desde cuyo balcón, en 1868, Car­los Manuel de Céspedes trazó los destinos de una Cuba libre, y poco más de 90 años después, Fidel, se dirigiera al pueblo para esclarecer los objetivos del proyecto revolucionario.

 

Justo en ese histórico sitio, ubicado a pocos metros de la plaza donde se estrenó por vez primera el Himno Nacional de Cuba, el pueblo entonó ese canto guerrero que deviene símbolo de la nación, y luego la Marcha del 26 de Julio, acompañado por los acordes de la Banda Municipal de Conciertos.

 

La Caravana se alejaba de la Plaza de la Revolución y aún la multitud, emocionada, continuaba exclamando ¡Viva Fidel! ¡Yo soy Fidel!

Tras ese momento sublime, que arrebató infinidades de lágrimas, la Caravana con el cortejo fúnebre recorrió otras arterias del centro histórico de la urbe para llegar al parque-museo Ñico López, escenario que ocupa el antiguo cuartel Carlos Manuel de Céspedes, atacado el 26 de julio de 1953, simultáneamente con el Moncada de Santiago de Cuba, bajo el liderazgo de Fidel.

 

Allí las cenizas del líder de la Revolución reposaron hasta el amanecer de este sábado 3, cuando siguió rumbo a Santiago de Cuba.

Antes de continuar viaje, el Comandante en Jefe recibió incontables muestras de la eterna gratitud de este pueblo, que le acompañó toda una noche.

 

El tributo llegó en forma de vigilia en la que confluyeron canciones patrióticas y poemas, dedicados al líder de la Revolución, en voz de artistas locales, quienes junto a otros creadores y bajo la dirección artística de Fernando Muñoz, recrearon momentos cumbres de la historia de Cuba, relacionados con Fidel.

 

En la Plaza de la Patria, donde el Comandante en Jefe pronunciara su último discurso público por el 26 de Julio, tuvo lugar el homenaje desde el arte, en el cual se interpretó públicamente la canción Cabalgando con Fidel, compuesta por el músico Raúl Torres, y con la participación de Luna Man­za­nares, Eduardo Sosa y Annie Garcés.

El tema se ha convertido en una pieza simbólica de los tributos póstumos al líder de la Revolución Cubana.

 

«Ha sido una canción que brotó del alma para retribuirle a Fidel todo el cariño que profesó hacia cada cubano», comentó en declaraciones a la emisora provincial Radio Bayamo Raúl Torres, quien nació, precisamente, en la capital granmense.


Miles de almas consternadas colmaron la simbólica explanada para decir ¡Hasta siempre Comandante!

Fidel nos hizo hombres dignos y por eso merece todos los homenajes posibles, y su legado nos seguirá iluminando, destacó la maestra Pura Sevilla, mientras participaba en el tributo.

 

Entre las que se sumaron al homenaje también estuvo la pionera Elizabeth Macías, de la secundaria básica Mariano Ta­mayo, quien resaltó que el Comandante renace en la sonrisa de ca­da niño, quienes, gracias a él, tenemos acceso a la educación gratuita.

 

Tras la velada, los congregados desfilaron por la céntrica avenida Felino Figueredo, varias cuadras, para pasar frente al parque-mu­seo Ñico López, peregrinación que se extendió hasta el amanecer.

 

Esta vez el amigo eterno no nos regaló otro de sus proverbiales discursos, ni precisó los detalles de un imprescindible ataque a alguna fortaleza militar, pero su presencia se trastocó en fuente de inagotable espíritu de lucha para continuar en busca de nuevas victorias.

 

Por Darelia Díaz Borrero | Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

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