Fidel Castro y sus Marianas

En nuestra historia han ocurrido diversos sucesos que  demuestran el valor de una buena decisión. Septiembre se acerca y con él una fecha de la que poco se habla en el calendario, el día 4 de 1958, ese día en medio de la Sierra Maestra, ese Fidel Castro que hace muy poco cumplió 90 años, y que este 25 de noviembre entró a las puertas de la eternidad, libró una difícil batalla y como siempre salió victorioso.

 

 

La lucha insurreccional para el año 1958 en Cuba abarcaba todo el país, en las ciudades el Movimiento 26 de julio continuaba sus actividades de combate contra la tiranía de Fulgencio Batista, y en las montañas de la Sierra Maestra el Ejército Rebelde era una fuerza consolidada y firme.

 

En septiembre de aquel año, el día cuatro, Fidel Castro, nuestro líder histórico libró una singular batalla, en ella el avezado estratega tuvo que sacar a relucir valiosas armas, como la paciencia, la oratoria, sus dotes de maestro y la razón que le asistía en el hecho que se llevó a debate. Fue difícil, costó pero se logró, apuntaría Fidel posteriormente.

 

Los hechos. En el corazón de la Plata, Fidel propuso la creación de un pelotón guerrillero nuevo, lo singular del asunto era que este pelotón estaría integrado solamente por mujeres, cuyo grupo sería conocido por Las Marianas.

 

Hasta entonces las mujeres que estaban en la Sierra hacían muchas cosas sumamente importantes como atender los hospitales de campaña del Ejército Rebelde, lavar y coser ropa, impartir clases, preparar los alimentos y otras, pero ellas querían ser más importantes, querían luchar de tú a tú con el enemigo como un soldado mas.

 

Cuando Fidel dio a conocer su decisión de crear un pelotón de mujeres combatientes dentro del Ejército Rebelde para septiembre de 1958, encontró varios oponentes de peso a su idea, sobretodo por el hecho de no considerar a las mujeres aptas para entra en combate directo con el enemigo, aludiendo que no estaban lo suficientemente preparadas y además argumentando el riesgo aún mayor para sus vidas.

 

Tal fue la oposición que encontró Fidel que tuvo que convocar a una reunión especial para definir el asunto. ¿Por qué –se preguntaba el líder revolucionario- si muchas mujeres habían caído en las ciudades y muchas otras seguían combatiendo, este grupo que estaba en la Sierra no podía enfrentar al enemigo como un guerrillero mas siendo un derecho muy bien ganado por ellas?  

 

Poco más de cinco horas, desde las 6:00 de la tarde de aquel cuatro de septiembre hasta pasada la una de madrugada del día cinco, se prolongó aquel singular combate, que requirió además por parte de Fidel de una clase de historia sobre el papel de la mujer en las luchas insurreccionales cubanas, además de dejar bien definido para todos cuál sería el papel de la mujer cubana cuando triunfara la Revolución. Un papel prioritario y fundamental dentro de la sociedad, sin discriminación con todos los derechos y sin limitaciones tal y como ocurrió tras el triunfo del primero de enero de 1959.

 

Aquel día, podría decirse que el futuro de la mujer cubana comenzó a vislumbrarse  tal y como es hoy. En aquella Cuba de 1958 aún bajo el yugo dictatorial de Batista y su horda de esbirros asesinos, la igualdad de géneros sobre la base de la justicia encontró un primer espacio en este país para no retroceder jamás en ese sentido.

 

El nombre del pelotón guerrillero femenino del Ejército Rebelde no podía estar mejor elegido, pelotón guerrillero Mariana Grajales, o las Marianas, definición esta que alcanzó mayor popularidad. Honor merecido a Doña Mariana Grajales, la madre de los Maceo, esa que supo a la muerte de un hijo arengar a otro para que fuera a la guerra a luchar por la independencia. El pelotón llevó el nombre de una mujer que renunció a todo por vivir en la manigua peleando por su Patria con igual valor y determinación que cualquier hombre.

 

Finalmente al terminar la reunión, el Comandante y los demás participantes subieron hasta donde estaba ubicada Radio Rebelde, la emisora del ejército, y dejaron constituido oficialmente el pequeño destacamento integrado por trece valerosas mujeres.

 

Sus integrantes fueron: la Capitana Isabel Rielo Rodríguez, como jefa, la hoy General de Brigada Delsa Esther Puebla Filtres “Teté”, segunda jefa, Olga Guevara Pérez, Eva Palma Rodríguez, Lilia Rielo Rodríguez, Rita García Reyes, Angelina Antolín Escalona, Edelmis Tamayo Núñez, Norma Ferrer Benítez, Flor Pérez Chávez, Juana Peña Peña, Orosia Soto Sardiña y Ada Bella Acosta Pompa.

 

Todas bajo la asesoría directa de Celia Sánchez Manduley y Vilma Espín, por el camino se unieron otras valerosas compañeras. Aquel pelotón se probó bien rápido en el combate, participaron en acciones como la de la presa de Holguín, Cerro Pelado, Los Güiros, Velasco, La Cedena, Gibara, Las Uñas, Puerto Padre, Guisa y Maffo, entre otras que demostraron cuanta razón tenía Fidel y cuanto vale la mujer cubana desde todo punto de vista.

 

Cuentan que al termino de aquella histórica reunión del 4 de septiembre de 1958 en la Sierra Maestra, donde quedó constituido el primer pelotón de mujeres que luchaban por la independencia y que pasó a la historia con el nombre de Las Marianas, Fidel les dijo a las valientes guerrilleras: "Muchachitas, han visto cómo he tenido que discutir para que ustedes puedan combatir. No pueden hacerme quedar mal" y vaya si se lucieron. La estirpe de la mujer cubana ha sido puesta a pruebas difíciles a lo largo de la historia y en el presente, pero siempre primó y prima su amor y valentía.

 

Todas ellas, al triunfo revolucionario, comenzaron a desempeñar importantes funciones dentro del nuevo gobierno, desde las filas del ejército como en cualquier esfera. Recordemos su amplia participación en la campaña de alfabetización por solo citar un ejemplo.

 

Con el pelotón de las Marianas, fundado por Fidel en la Comandancia de la Plata, en pleno corazón de la Sierra Maestra, no sólo se le permitió combatir a la mujer como un guerrillero más, se sentaron las bases para la justicia y la igualdad social, desterrando para siempre el machismo y la discriminación de esta hermosa tierra.

 

Afortunadamente la mujer cubana siempre ha jugado un papel activo en todo el desarrollo económico y social del país, impulsaron transformaciones en el sector de la salud, la educación, la legislación, y muchas otras.
 
Solo un país como Cuba les permite disfrutar de todos sus derechos gracias a la integralidad de su sistema Socialista.

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