«Aquí estaré todos los años que hagan falta»

«Le he dedicado a la Asamblea muchos años de mi vida, y aquí estaré todos los que hagan falta», dice apenas se entera del tema de la conversación que sostendrá con Granma. La Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) cumplió el pasado 2 de diciembre cuatro décadas de constituida, buena parte de las cuales las ha vivido Francisco Sánchez Perdomo vinculado a la estructura del poder legislativo más importante del país.

 

Aunque no fue uno de sus fundadores en el año 1976, siempre ha estado involucrado con ella de una u otra forma. «Desde el triunfo revolucionario me he insertado en todo lo que se convoca. En 1961, con 11 años, fui alfabetizador, y desde entonces me he dedicado a la enseñanza», dice Francisco, conocido entre sus compañeros como Pancho, quien es el secretario de la Asamblea Provincial del Poder Po­pular en La Habana.

 

Años después, sin perder el vínculo con el magisterio, llegó a la Asamblea. «Aunque no fui uno de sus fundadores, sí recuerdo la algarabía de cuando se institucionalizó. Imagínate, era la primera vez que más del 96 % del pueblo participaba en la confección de su Cons­ti­tu­ción», añade.

 

Antes del año 1959, en Cuba reinaba el di­nero y no la democracia, ni la justicia. Por eso, hicieron falta 17 años para que se pudiera ins­titucionalizar el país. «Ese fue uno de los fac­tores, la sociedad cubana había heredado la concepción de que la política era muy desvergonzada. El país había vivido la experiencia de po­líticos corruptos que utilizaban el poder para su beneficio, a través de ilegalidades, la corrupción, la conocida botella», comenta el se­cretario.

 

«Era muy niño —añade— cuando estaba la lucha contra Batista a finales de los 50, pero nunca olvidaré los golpes que un esbirro le dio a un señor muy mayor, limpiabotas. Todo pasó delante de mí. Al parecer el anciano se había negado a lustrar los zapatos de un secuaz del dictador», recuerda Pancho. «Así funcionaba con todo. Por ejemplo, quien se opusiera a dar su voto, era perseguido y hostigado».

 

Otras de las causas que ralentizó la institucionalización del parlamento cubano, según el secretario de la Asamblea Provincial del Poder Popular, fueron «las constantes agresiones de los gobiernos norteamericanos. Cuba tuvo que afianzarse primero como nación, para luego cimentar el orden legislativo».

 

Ese temor ya no existe. La Asamblea, dice, garantiza la democracia en la toma de decisiones del país. Los diputados, representantes de la población, son garantes de que no haya cambios en los pilares básicos en el país: el mantenimiento del socialismo, que propone la justicia social, la igualdad entre las personas; y en ello incide el consenso nacional y la acción consciente de los diputados.

 

Ellos, a su vez, son elegidos por el pueblo. «Es el barrio quien decide su delegado para la Asamblea municipal y es esta la máxima instancia de poder local. Los delegados son quienes buscan respuestas a las inquietudes que tie­ne la comunidad».

 

Pancho habla de la Asamblea con orgullo. «Este es un país que cuenta con su pueblo, que lo hace partícipe de sus decisiones, el eslabón más fuerte de poder. ¿Entiendes por qué estaré aquí todo lo que me quede de vida?».

 

Por Alejandra García | Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

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