Yo soy Fidel

Un clamor ahoga el país, estruja corazones e ilumina rostros y cuando su eco pareciera que se apaga por momentos, resurge con más bríos desde otro confín de Cuba la frase, Yo soy Fidel.


Expresión que desde hace algunas jornadas sustituye a los Buenos días, las Buenas tardes y las Buenas noches de una Isla, su Isla, y es a la vez, esperanza, continuidad, Revolución, Patria; Yo soy Fidel emerge en rostros, brazos, fotos, carteles y se multiplica en ciudades, campos, montañas, ríos, autos.


Me han dicho, y hoy es difícil no creerlo, que por estos días hasta las palmas tan cubanas, tan esbeltas  repiten Yo soy Fidel y que las rosas blancas han dejado de ser solo las flores de José Martí para convertirse también en las del Comandante en Jefe.


Hoy sabemos que no existirán ni plazas ni calles con tu nombre ni efigie donde ponerte flores, pues alejado de la frialdad de las estatuas, distante de mármoles y bronces que, inertes, ha de erosionar el tiempo, tus ideas multiplicadas en los hombres serán tu monumento.


Siempre aborrecías cualquier asomo de culto a la personalidad, cualquier exceso de veneración, porque es cosa de grandes parecer no serlo y dejar atrapadas las glorias, sublimes o épicas, en pequeños granos de maíz, donde la continuidad está en plantarlos.


Sin embargo, soy de las que  te imaginó al menos en una escultura, vestido de guerrilla, trepado sobre cualquier montaña de la Sierra, con la vista posada allá bien lejos,  en el futuro, allá donde solías ir y volver.


Mientras duró tu peregrinar por cada sitio que antes bautizara de libertad, se fue haciendo mayor el mito de tu inmortalidad, de tu presencia eterna, sin encumbramientos o idealizaciones que olviden el material con que se hacen los héroes.


Hoy, ya no existes físicamente, pues detalladamente diseñado, más allá de esa roca con un corazón de cenizas tuyas, siempre existirás en Cuba, isla completamente amplia para echar tu suerte en cada una de sus esquinas y calles para recordarte.


Un clamor ahoga a un país: Yo soy Fidel, Yo soy Fidel, Yo soy Fidel; un clamor que  todavía arranca sollozos, lágrimas, que estremece hasta los huesos; un clamor que es sinónimo de antiimperialismo, libertad, igualdad, solidaridad, altruismo, compromiso. Yo soy Fidel es y será desde ahora un grito de esperanza y de lealtad; Yo soy Fidel es y será, un himno para los cubanos.

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