La flor de la Cooperativa

Juana María Hernández Febles, es una de las mujeres anapistas del municipio de Jaruco que hoy se vincula a  las labores en el campo. Sencilla, elocuente y diáfana, Juana sale cada mañana cuando a penas la luz del Sol alcanza los campos sembrados. Entonces comienza su faena diaria en la Cooperativa Cuba Cambodia.

 

Recoge tomate, ajo, guayabas, siembra yuca, quita las malezas al frijol y al plátano, porque Juana está en cuanto trabajo le permita realizar el deseo de sentirse útil.

 

Y a pesar del ardiente sol que calienta por estos días los campos de Jaruco, Juana María no pierde la delicadeza y la ternura que distingue a la mujer, ni el deseo de hacer por su familia. Ese hogar feliz que siempre soñó, dos hijas y un esposo que admiran y apoyan el trabajo útil y necesario que realiza.

 

Por eso nada la detiene, junto a los hombres y féminas de la Cooperativa Cuba Cambodia en San Antonio del Río Blanco, suma nuevos bríos por cumplir los compromisos de esa unidad anapista que también sobresale en el municipio de Jaruco por la producción cañera.

 

Entonces con la mirada que a veces parece recorrer los campos de su cooperativa y otras sus seres queridos reunidos en el hogar, la jaruqueña Juana María Hernández Febles asegura sentirse una mujer feliz. Qué más podría pedirle a la vida. Tiene en la sociedad todo el reconocimiento necesario para sentirse útil, el espíritu de una Mariana, el amor de su familia y unas manos que sin perder la frescura, obtienen de la tierra sus mejores cosechas.

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