Senador colombiano advierte sobre amenaza paramilitar para la paz

Bogotá, 13 feb (PL) El senador colombiano Iván Cepeda, impulsor de los diálogos con la insurgencia, advirtió hoy que los asesinatos de líderes sociales y la nueva presencia paramilitar constituyen las más graves amenazas contra el proceso de paz.

 

Mediante su cuenta en Twitter el legislador exigió una respuesta gubernamental inmediata para enfrentar esos peligros.

 

Se requiere la actuación urgente del Gobierno, subrayó el parlamentario por el Polo Democrático Alternativo en esa red social.

 

Tanto Cepeda como la excongresista Piedad Córdoba, otros políticos, dirigentes comunitarios e incluso jefes guerrilleros han denunciado lo que consideran una revitalización del paramilitarismo en varios departamentos del país en momentos cuando son implementados los acuerdos de paz entre el Ejecutivo y las FARC-EP, mayor grupo rebelde de Colombia.

 

Según la actual administración en 2016 resultaron aniquilados alrededor de medio centenar de activistas de izquierda e integrantes de la plataforma Marcha Patriótica (MP).

 

Sin embargo defensores de derechos humanos y MP aseguran que la cifra supera los 90 casos al tiempo que atribuyen los crímenes a la expansión de las bandas paramilitares; en tanto en lo corrido de 2017 fueron exterminados 13, precisó el diario El Espectador.

 

El pasado 24 de noviembre el presidente Juan Manuel Santos y el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), Timoleón Jiménez, suscribieron el pacto definitivo con el que se comprometieron a terminar los enfrentamientos y hostilidades entre ambas partes tras más de medio siglo de conflicto.

 

En cumplimiento de los consensos la mayoría de los miembros de ese movimiento, en fase de desmovilización, ocupan ya los puntos y zonas de transición donde deberán desarmarse y preparar su integración a la vida civil.

Los colombianos recuerdan aún el genocidio perpetrado décadas atrás contra el partido Unión Patriótica (UP), surgido de un fallido proceso pacificador con varias guerrillas.

 

A partir de 1984 UP perdió a unos cinco mil de sus militantes, por lo que el resurgimiento del fenómeno paramilitar en un contexto similar al de entonces justifica las alertas; opinan analistas.

 

Paralelo a la implementación de los convenios firmados con las FARC-EP, el Gobierno inicia conversaciones oficiales con el igualmente insurgente Ejército de Liberación Nacional en busca de una paz completa.