Campeones de pies a cabeza

Ariel B. Coya

“Este triunfo de ustedes no solo estuvo a la altura de las grandes expectativas que tenían muchas personas, sino que reafirma de paso la fuerza vigente de la Escuela Cubana de Boxeo, como una de las más reconocidas en el mundo entero”, sostuvo Díaz-Canel, poco antes de alentar a los atletas a continuar preparándose con la misma disciplina y ejemplaridad para los retos venideros.


Visiblemente agotados, pero aún sonrientes, tras la dilatada travesía aérea que los trajo de regreso (Bakú-Moscú, Moscú-La Habana), arribaron este lunes los Domadores de Cuba que lograron el triunfo en la gran final de la IV Serie Mundial de Boxeo. Y nada más bajar del avión se toparon con el agasajo de su gente.

 

“Queremos transmitirles el reconocimiento y la felicitación de nuestro pueblo por su magnífica actuación en un evento tan duro”, expresó Miguel Díaz-Canel Bermúdez, miembro del Buró Político y primer vice­presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, al recibirlos acompañado por el titular del INDER, Christian Jiménez, y otras autoridades deportivas.

 

“Este triunfo de ustedes no solo estuvo a la altura de las grandes expectativas que tenían muchas personas, sino que reafirma de paso la fuerza vigente de la Escuela Cubana de Boxeo, como una de las más reconocidas en el mundo entero”, sostuvo Díaz-Canel, poco antes de alentar a los atletas a continuar preparándose con la misma disciplina y ejemplaridad para los retos venideros como los Juegos Centroamericanos de Veracruz, rumbo a los cuales aún falta clasificar dos divisiones.

 

Por su parte, uno de los puntales del equipo como el bicampeón mundial Julio César la Cruz (81 kg) explicó que “siempre pensamos vencer para no defraudar a quienes creyeron en nosotros”; mientras el hombre que tuvo la res­ponsabilidad de ganar la pelea decisiva, Arisnoidis Despaigne (69 kg), cargando el trofeo, afirmó entre risas: “Traerlo no ha sido fácil. ¡Pesa que es una barbaridad!”.

 

Todos, en definitiva, tenían motivos para sonreír y estar satisfechos, luego de haber cumplido —como bien dijo el entrenador Rolando Acebal— “el compromiso que teníamos con la gente. Algunos atletas compitieron incluso es­tando enfermos (como Roniel Iglesias que peleó casi deshidratado). Pero es un resultado que abona el camino para seguir adelante”.

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