Cuba, el Clásico, el bloqueo y un grito de gol

Terminó el IV Clásico Mundial de Béisbol, bueno al menos para Cuba, mientras Holanda y Japón toman un avión para ir a las semifinales de San Diego, Carlos Martí y el equipo Cuba toma otro para regresar a casa. No podía ser de otra forma, incluso creo que el Cuba jugó mejor, pero mucho mejor de lo esperado.

 

 

logo-clasico-mundial-beisbolAlguien en su sano juicio, siendo honesto consigo mismo, le daba posibilidades a Cuba de avanzar a semifinales, creo que nadie, y si en los pronósticos iniciales, se dio al equipo antillano en la segunda ronda se debió a que caímos en el grupo más cómodo para los nuestros, con Australia y China.

 

Jugando en el grupo de Puerto Rico y Venezuela nadie lo hubiera dado por clasificado, o en el de Dominicana y Estados Unidos, como tampoco en el de Korea y Holanda, (que clasificó Israel), junto a los tulipanes, al que tampoco pudimos ganarle.

 

A Carlos Martí se le pueden hacer muchas criticas, desde el apasionamiento absurdo con sus granmenses, hasta el no hacer cambios necesarios que hubieran mejorado quizá el funcionamiento del equipo, hasta una desastrosa rotación de picheo para la segunda vuelta, e incluso desde que él y un grupo de “especialistas conformaron el equipo”, pero no, los noqueados peloteros cubanos no son los culpables, incluso Carlos Martí tampoco.

 

Eso sí, aquí no canta Buena fe, aquí la maldita culpa si la tiene alguien y en mi sincera opinión son los dirigentes de la pelota cubana, a los que muchas veces he dirigido mis críticas y es a ellos una vez más que van. Al igual que un sector grande la prensa deportiva cubana que se dedica a tapar las incompetentes decisiones de los dirigentes beisboleros y a crear faltas expectativas en la afición, muchas veces no llamando a las cosas por su nombre.   


Las excusas son las de siempre, primero el bloqueo, segundo el éxodo de peloteros hacia el extranjero, las dos valen, pero el bloqueo que afecta en verdad, lo justifica todo y más aún, y ante el éxodo de peloteros no hemos tenido la capacidad de buscar fórmulas oportunas para enfrentarlo.
 
El bloqueo no ha tenido la culpa que la pelota cubana haya modificado tantas veces sus campeonatos, ni que se siga jugando una serie nacional con 16 equipos, que el deporte nacional no tenga una segunda división, que el deporte en la base esté destruido prácticamente, que las series provinciales sean una triste caricatura de lo que deben ser.

 

Tampoco es culpa del bloqueo que nuestros peloteros profesionales, porque lo son, no sepan en su inmensa mayoría tocar la bola, hacer jugadas de corrido y bateo efectivas, batear por detrás del corredor, ni es culpa del bloqueo no tener especialización del picheo, y seguir con planteamientos tácticos del siglo XX.

 

El bloqueo no es culpable de que a nuestros peloteros les falte el  somatotipo adecuado, que ya no existan robadores de base en la pelota cubana, que los lanzadores casi no lleguen a las noventa millas en la recta y que no sepan ni tirar curvas adecuadas, u otros lanzamientos, que en su pensamiento vengan nobles cuando tiene dos y cero favorable en la cuenta, o que la mayoría de nuestros jardineros carezcan de brazos potentes y de los jonroneros no hablemos.

 

Tampoco es culpa del bloqueo que nuestro arbitraje esté como está, que nuestros imparciales año tras año tienen la zona de strike más personal que existe, ni que haya desaparecido la escuela de arbitraje de Villa Clara, en la pasada Serie del Caribe a la que asistieron dos árbitros, solo los pusieron en la raya, y no es culpa del bloqueo que para este Clásico Mundial no se haya tenido en cuanta el arbitraje cubano.

 

Como no es culpa del bloqueo que desde hace mucho tiempo, el aficionado cubano, que es el principal protagonista de todo esto que se llama béisbol, porque sin afición no hay deporte, no tenga acceso a una industria adecuada que les proporcione el souvenir adecuado la postal de sus jugadores, el afiche, el traje, la gorra, los libros y las revistas, yo por ejemplo siempre lamentaré no tener las postales de Omar Linares y muchísimos de los que pasaron por los Industriales mi equipo de la infancia.

 

No es culpa del bloqueo que nuestra pelota no sea un verdadero espectáculo, desde dentro se han podido hacer muchas otras cosas, y no se han hecho por la incompetencia de los dirigentes del béisbol en al Isla comenzando por el de siempre Higinio Vélez.

 

Desde la Comisión se ha hablado siempre del gran interés en los peloteros cubanos, pero a cuántos se han contratado desde  2013, muy pocos.  

 

Holanda nos humilló una vez más, ahora de la peor manera posible, pero usted pesando 70 libras no podrá tumbar nunca en un combate parejo a un gigante de dos metros y 200 libras, y eso es Holanda, o Japón, o Israel y muchos de los otros del Clásico, y visto lo visto, solo China, Australia, y Taipei de China estaban más o menos en el peso del equipo cubano, el resto muy por encima.

 

Igual es cierto que asistiendo al Clásico con las estrellas cubanas de grandes ligas no se resuelve el problema de la pelota cubana, esa idea la planteó el periodista de Granma Oscar Sánchez. Sí colega, pero asistiendo con el equipo D damos una muy mala imagen de nuestro Deporte Nacional y seguimos barriendo tras el sofá años de gloriosa historia y tradición.

No buscar el acercamiento adecuado con nuestros peloteros en el extranjero no es culpa de otros, hay que buscar una fórmula para entenderse, al final cubanos somos todos y hoy tenemos relaciones cordiales con Estados Unidos un país que nos ha arrebatado miles de vidas y nos bloquea de forma genocida, al final los peloteros cubanos en otras ligas no mataron nadie.


Llevar de verdad a nuestros mejores peloteros que se formaron aquí, a este tipo de eventos es una demanda popular, eso y reestructurar la pelota cubana son dos cosas distintas, y las dos hay que conseguirlas, todo se puede resolver en una mesa de negociaciones, porque hay que cambiar lo que debe ser cambiado.

 

El mundo ya no es el que era, y hace muchos años del jonrón de Gourriel en Parma y de la caída del muro en Berlín. Es tiempo de dialéctica y de acercamiento, no de muros y divisiones.

 

Trabajar juntos en pos del desarrollo de la pelota cubana, tener una estructura fija, sólida y acorde a nuestra realidad, urge, hay que profesionalizarse aún más, no se puede seguir perdiendo evento tras evento. Ya con nuestro mejor equipo de pelota no ganamos ni los Juegos Panamericanos, y el aficionado está cansado de perder y hacerlo jugando muy mal a la pelota. No son tiempos para este tipo de lujos.   

 

Tomarla de a lleno con Carlos Martí, no es lo más sensato ni inteligente, es lo más fácil, tomarla con él y no hablar de los verdaderos problemas es de cobardes, encararlos y resolverlos es lo que hay que hacer. Carlos se equivocó, pero acaso hay alguien que pueda afirmar que Víctor Mesa, Roger Machado Rey Anglada o la mismísima madre de los tomates con este equipo y su nivel hubiera clasificado a semifinales, nadie en su sano juicio vaticina eso.
 
El IV Clásico Mundial de Béisbol acabó, al menos para Cuba, y esta vez me dolió aceptar en los pronósticos, si no cambiamos en esta Isla dentro de poco tiempo la pasión se transformará toda en un grito de gol.

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