La familia es clave para sostener los indicadores de salud materno-infantil

Los indicadores que Cuba ha logrado alcanzar colocando a la madre y al niño en el centro de sus políticas de salud son el resultado también de la autoresponsabilidad de los individuos, las parejas y las familias; y son además la expresión de la participación comunitaria, la intersectorialidad, el perfeccionamiento y constantes transformaciones del sistema sanitario, y del esfuerzo, dedicación y competencia de los profesionales del sector expresó en conferencia de prensa el doctor Roberto Álvarez Fumero, jefe del departamento Materno Infantil del Ministerio de Salud Pública.

 

«¿Pero, cuánto más pudiésemos mejorar estos resultados si logramos que se incremente esta responsabilidad en el cuidado de la salud y se logre que las personas entiendan el valor de la prevención? Los determinantes sociales demoran mucho en transformarse, son complejos en su abordaje y tienen un alto impacto en estos resultados», reflexionó el especialista.

 

Álvarez Fumero manifestó que para el Programa Materno Infantil la reducción de la mortalidad infantil por debajo de cuatro así como la disminución de la tasa de mortalidad materna a la menor cifra posible, constituye una prioridad del Ministerio de Salud Pública y un reto.

 

Al cierre del 2016, Cuba logró sostener por noveno año consecutivo, una tasa de mortalidad infantil menor a cinco por cada 1 000 nacidos vivos; y se redujo la mortalidad materna de 49 a 39 por cada 100 000 nacidos vivos. En lo que va de año, hasta este jueves 6 de abril, el país acumula 121 defunciones en menores de un año, ocho menos que en igual periodo que el año anterior, y la tasa de mortalidad infantil es de 4,4 por cada 1 000 nacidos vivos.

 

«El periodo preconcepcional es una etapa crucial, pues constituye los cimientos de la salud sexual y reproductiva y la salud infantil», explicó el especialista, por lo cual es fundamental que las parejas conozcan que los embarazos y familias deban ser planificados, que tienen derecho a escoger el momento, cuántos hijos tener y con qué frecuencia.

 

«Pero deben estar conscientes de que para que este derecho se ejerza y el resultado sea feliz, deben evaluarse antes de ese embarazo desde el punto de vista biológico, social, ambiental, sicológico y poder identificar si hay o no riesgos, lo cual optimiza y asegura que el embarazo termine con el nacimiento de un niño más sano y una madre libre de complicaciones.

 

«Se trata de llegar al embarazo en condiciones óptimas y lo ideal es que tan pronto se sospeche que se pueda estar embarazada se acuda de inmediato al médico de familia para hacer el diagnóstico y empezar a recibir atención prenatal», sostuvo la doctora Mercedes Piloto Padrón, especialista en ginecobstetricia del departamento Materno Infantil del Ministerio de Salud Pública.

 

«Esta captación debe ocurrir desde momentos tempranos, en las primeras 12 semanas, pues a partir de esa primera visita se va a programar posteriormente toda su asistencia durante el embarazo», lo cual dijo, permitirá identificar riesgos como el de un parto pretérmino y actuar para disminuirlos o eliminarlos.

 

En ese sentido, el doctor Álvarez Fumero, insistió en que cuando un embarazo no logra llegar al tiempo óptimo, se incrementa el riesgo de muerte, discapacidad y complicaciones que pueden afectar la futura calidad de vida del bebé.

 

Respecto a la cesárea, Fumero insistió en que esta práctica es una indicación médica cuando existe un compromiso para la vida de esa embarazada o el bebé. «La cesárea está asociada a una mayor incidencia de complicaciones durante el embarazo, el parto y el puerperio. Recabamos a la familia mayor autocuidado, conocimientos, no puede ser exigencia familiar sino indicación médica».

 

Por su parte, la doctora Berta Lidia Castro Pacheco, profesora consultante del Hos­pital Pediátrico Juan Manuel Márquez, y jefa del Grupo Nacional de Pediatría, subrayó la importancia de la nutrición en la primera infancia, con énfasis en la lactancia materna como «esa primera vacuna y que constituye un derecho en la primera infancia, además de los beneficios que trae a la salud de la madre».

 

Asimismo, explicó que la familia es un factor esencial en la prevención de las infecciones que afectan a nuestros niños, y que se adquieren en la comunidad; pues esta debe aprender estar alerta ante los signos de alarma para que acudan al médico oportunamente.

 

La doctora Milagros Santacruz Domínguez, coordinadora del Programa de Prevención de Accidentes en menores de 20 años, insistió en que aún fallecen en Cuba niños por lesiones no intencionales, «lo que mal conocemos como accidentes, porque son prevenibles, y ello se debe sobre todo a la falta de cuidado de madres, padres y familias».

 

«Constituyen la primera causa en el niño después del primer año de vida», enfatizó la experta, quien subrayó que de la misma manera que se prepara una familia para un embarazo feliz, debe revisarse el entorno, y la casa para propiciarle seguridad al niño.

 

En Cuba, muere un niño menor de un año cada 25 días, un preescolar cada 14 días, un escolar cada seis días, un adolescente cada cuatro días, y un menor de 20 años cada dos días.

 

Por Lisandra Fariñas Acosta | Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

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