Un héroe del Batallón 339 en Girón

CIENFUEGOS.–La grandeza de nuestra historia se comprende mejor al dialogar con personas como Juan Lino Quintana Díaz, miembro emérito de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana en Cienfuegos, quien fuera uno de los integrantes del célebre Batallón 339 en Playa Girón.

 


El octogenario luchador era todavía muy joven cuando demostró su coraje en las arenas de aquella playa, para repeler el golpe artero de la invasión mercenaria financiada por Estados Unidos.

 

En abril de 1961 –relata a Granma– él se encontraba participando en la limpia del Escambray, contra los bandidos también alentados por Washington, cuando le ordenaron bajar y personarse de inmediato en Cienfuegos.

 

«Nos reunimos, centenares de combatientes, en el aeropuerto Jaime González. Luego partimos hacia un lugar desconocido, con tremenda disciplina; intuíamos que algo grande se cocía», evoca.

Al entrar en conocimiento de la agresión imperialista, el ánimo de Juan Quintana fue repelerla hasta las últimas consecuencias.  

 

Primero se dirigen hacia el central Australia, hasta que se orienta avanzar y marchan hacia Playa Larga. El Batallón 339, el cual tuvo el honor de integrar, constituyó el primer escalón defensivo del país contra los atacantes.

 

«Una responsabilidad altísima», considera. Los miembros de dicho Batallón lucharon, resistieron hasta que llegaron los refuerzos, y continuaron derrochando su valor y su fidelidad a la Patria hasta liquidar a los invasores.

 

Cree el entrevistado que los 528 hombres del 339 son un reflejo histórico del luchador cubano por la liberación nacional.

«Sabedores de que se iba a ganar o a perder nuestra soberanía, libramos combate contra 1 500 hombres artillados con tanques, cañones, morteros, bazucas y otros dispositivos bélicos más avanzados. No importa que nuestro armamento fuera inferior; éramos superiores en lo que defendíamos. La moral está por arriba de todo».

 

La bravura de Juan Quintana, un héroe de Playa Girón, es destacada por sus compañeros. Él, sin embargo, confiesa que tuvo miedo en medio de la contienda. Pensó en sus padres, sus hermanos. Temió no pasar el resto de su vida junto a ellos. Pero ese propio temor le hizo crecerse y batirse de tú a tú contra quienes pretendían hollar nuestro suelo, al servicio de la potencia norteña.

 

Momento muy duro fue cuando los aviones norteamericanos disfrazados de cubanos con la bandera nacional y la insignia de las FAR arremetieron contra ellos, en medio de la carretera. Juan tenía nociones militares, dice, referidas a qué hacer en tales casos: alejarse como mínimo 25 metros a izquierda o derecha, cuenta.

 

Él se adentró en el mar, arma en alto, el nivel del agua a mitad de su cuerpo. Otros compañeros se metieron en los tubos por donde desembocaba el agua del criadero de cocodrilos contiguo, recuerda.

«Aquel tipo de combate armado, de carácter abierto, era muy diferente en el concepto estratégico a cuanto hacíamos en la lucha contra bandidos en las montañas, donde predominaba el cerco y el peine, amén del follaje y la vegetación. En Girón todo era a pleno sol y a través de intercambios directos, constantes», afirma Juan.

 

Hoy día, el curtido combatiente refiere su experiencia revolucionaria en Girón a los estudiantes de las escuelas cienfuegueras Hermanos Mederos y Octavio García.

 

Quien milita hace más de medio siglo en el PCC, fuera durante 25 años presidente del ICAP en la provincia e integra ahora el área ideológica de la Asociación de Combatientes en Cienfuegos, piensa que los jóvenes deben conocer bien sobre esta victoria, porque Girón marcó el destino de soberanía de nuestra Patria.

Autor: Julio Martínez Molina | Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

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