La pelota cubana necesita a Víctor Mesa

Finalmente, y como muchísimas veces ocurre en nuestro país, la bola callejera se hizo realidad y Víctor Mesa Martínez, el mítico número 32 que jugó con Villa Clara ahora se vestirá de azul, es el director de Industriales en la Serie Nacional 57 de la pelota cubana que arranca en agosto.

 

La confirmación fue la noticia de la semana, y Víctor asegura cumplir un sueño, pues según él, fue el Comandante en Jefe quien no le dejó nunca jugar con los azules de la capital.

 

Víctor Mesa, tiene la virtud de no dejar a nadie indiferente, a nadie, como pelotero fue de los mejores que este país vio, y como director, primero con Villa Clara, y luego con Matanzas ha dejado un legado de amor-odio que difícilmente igualará alguien. Eso sí a pesar de sus resultados no es un director ganador, tras ocho campañas nunca ha ganado un campeonato, ahora aspira a levantar un cetro vestido con el traje del equipo histórico de Cuba.

 

“Industriales es el único equipo que me motivaría a volver, si ellos me llaman aquí estoy”,  esas palabras las dijo Víctor tras conocer que Javier Méndez tendría que abandonar para ocuparse de la penosa enfermedad de su hija, y ahí mismo terminaron las opciones de Guillermo Carmona al frente de la nave azul, y es que ahora mismo en Cuba hay solo dos nombres que pudieran competir con Víctor, y son Alfonso Urquiola, enemigo público número uno de la Comisión Nacional y Rey Vicente Anglada, establecido como manager en Panamá.

 

Si antes había casi fiesta nacional cuando perdía Industriales, imagino que ahora se multiplique, porque son más los detractores que los seguidores de Víctor Mesa, que es cierto se ha equivocado muchas veces y le han permitido un montón de cosas que de hacerlas otros ya los hubieran mandado al descanso, pero al 32 tal y como está la pelota cubana, hay que tenerlo en un terreno. Eso sí si se extralimita sancionarlos como es debido, porque nadie está por encima del deporte aunque en los últimos tiempos él parece que sí.


Nuestro béisbol cada día avanza hacia atrás, donde único no lo ven es en la Comisión Nacional, tal vez por la comodidad de sus asientos, y en medio de todo eso perder a la única gran inspiración del campeonato, Víctor Mesa, es un lujo que no podemos darnos, por la sencilla razón que él es quien lidera todas las discusiones beisboleras en la Isla, lo que hace o deja de hacer, dentro y fuera del terreno, sus extravagancias, declaraciones. Tan cierto como el Capitolio de la Habana es que la gente va al Estadio a verlo al él y eso que ya no juega.

 

En medio de todo esto, llega al puesto de mando como jefe supremo de Industriales, el equipo leyenda de la pelota en Cuba, que anda por horas bajas y escaso de talento. Víctor es ya el jefe del Coliseo más grande de la pelota en Cuba, y nadie lo dude convertirá a un puñado de leones comunes en gladiadores temibles, porque eso sí, al César lo que es del César, y nadie como el 32 para hacer rendir a un pelotero.

 

De momento cuando le entregaron la preselección de  la capital, rompió la lista para hacerla a su antojo, recuperó del retiro a Rudy Reyes, trajo a Yordanis Samón, con quien se cometió más de una injusticia la pasada temporada y a Yosvani Pérez y Alexander Rodríguez, ahora queda esperar.

 

Ya comenzó una gran pelea por hacer valer los derechos de sus nuevos jugadores y suspendió entrenamientos por falta de almuerzo, exige condiciones y tiene razón, le dieron 120 pelotas para entrenar  y él dijo que pondría 500 que tiene en su casa, y aseguró que será bonito enfrentar, además de a los directores establecidos, a los debutantes Pedro Luis Lazo con Pinar del Río y Orestes Kindelán con Santiago de Cuba.

 

También aseguró que jugarán con el único objetivo de ganar porque dice que ya es hora de lograrlo y de que en la Serie del Caribe vean jugar a los Industriales.

 

Víctor es ahora el dueño del Coliseo Romano de la pelota, el emperador del Latinoamericano, para alegría o rabia de muchos, pero sinceramente creo que a la larga los industrialistas lo agradecerán, y los demás aficionados igual, porque no lo dude nadie aún con sus defectos, con los que no concuerdo, la pelota cubana necesita a Víctor Mesa.

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