Presidente ucraniano autoriza plan de ataque en oriente del país

Kiev, 8 jul (PL) El presidente de Ucrania, Piotr Poroshenko, dio su visto bueno al plan de ataque a Donetsk y Lugansk, las posiciones de la resistencia en el oriente del país, afirmó hoy una fuente del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa.
Tras la ofensiva el pasado fin de semana reciente del Ejército ucraniano, y la toma armada de varias ciudades en el territorio del Donbass, incluida Slavyansk y Kramatorsk, símbolos de la resistencia a la operación de castigo que lanzó Kiev hace casi tres meses, Donetsk pasó a convertirse en el estado mayor central de las fuerzas populares.

 

El presidente ratificó el plan con todos sus detalles, el cual prevé todas las etapas de la "total liberación de nuestras tierras de esas personas que desestabilizan la situación en esas regiones", declaró al canal 5 ucraniano el subsecretario de Seguridad Mijail Koval.

 

La idea consiste en un cerco a ambas ciudades con una concentración de fuerzas y armamentos pesados para un asalto final, según la fuente.

 

Agregó que desde el comienzo de la fase activa de la operación de castigo -luego del rompimiento de la tregua el 30 de junio- toda la frontera de Ucrania con Rusia está cerrada, incluso los puestos en Lugansk.

 

Los retenes son controlados por la Guardia Nacional, cuyos escuadrones ametrallan indiscriminadamente vehículos con refugiados que huyen de las zonas de conflicto, según reportajes de las televisoras.

 

En la práctica, el alto al fuego prolongado por Poroshenko hasta el pasado 30 de junio no funcionó con la persistencia de bombardeos y cañonazos del Ejército ucraniano.

 

El mando militar dio muestras claras de no subordinarse a la disposición presidencial.

Kiev, sin embargo, responsabilizó únicamente a las milicias por el rompimiento de la tregua.

 

Poroshenko nombró ayer como nuevo jefe del cuartel general de la operación de castigo en el oriente al país a Vasili Gritsak, del Consejo de Seguridad y Defensa, órgano que junto al Ministerio de Interior, capitanea la represión contra la población ruso parlamente del oriente del país.

 

En Moscú, el canciller ruso, Serguei Lavrov deploró el aplazamiento por el gobierno ucraniano de un armisticio duradero, mientras continúa el derramamiento de sangre y la muerte de civiles inocentes.

 

Lavrov afirmó que no existe argumento alguno para postergar un alto al fuego y frenar el baño de sagre.

No puede haber excusa para posponer un inmediato cese al fuego, mientras se acrecienta el número de civiles damnificados y de los refugiados, y se destruye la infraestructura de las ciudades, sostuvo el jefe de la diplomacia rusa.

 

Advirtió Lavrov que el plan de Poroshenko, que busca el desarme unilateral y la rendición de las milicias, representa un escollo al proceso negociador de cara a una solución del conflicto.

 

Deploró el canciller que no se haya cumplido la declaración de Berlín, del 2 de julio a nivel de ministros de Relaciones Exteriores de Rusia, Alemania, Ucrania y representantes de la Organización para la Seguridad y Cooperación de Europa.

Se refirió Lavrov a la creación de un grupo de contacto con la participación también de los milicianos y la convocatoria de un inminente encuentro, a lo cual las autoridades de Kiev se negaron.

Variados