El arte circense lo llevo en las venas

Hacer reír a un niño resulta difícil para muchos, pero cuando se ama la profesión de artista circense, pocos resisten las ganas de sonreír. Jorge González: “Siempre me gustó el arte del circo, pero da la casualidad que desde pequeño siempre le tuve miedo a los payasos y mi mamá me contaba que cuando iba a los cumpleaños comenzaba a llorar cuando los veía. Yo digo que la vida da muchas vueltas y entonces después de pequeño me incliné por ese arte. Lo primero que hice fue la payasada donde comencé en el campismo, siempre disfrutaba los show de los payasos allí y me fui inclinando por eso, las personas me decían que esa profesión no se aprendía, que era algo que tenía que gustarle a uno y nacer con la persona, que tenía varios requisitos como saber trabajar con los niños, el carisma, la ética, pero yo decía que sí, que quería aprender a ser payaso y poco a poco fui aprendiendo, fui adquiriendo los conocimientos necesarios.


mago-jorge-jarucoEn mi vida se relacionaron conmigo varias personas que me ayudaron mucho en esto, como pudiera citar el Payaso Mermelada del Circo Nacional de Cuba y aquí en Jaruco el Payaso Chin Chin, que fueron las personas que más me apoyaron en todo esto”

 

 

Periodista: Él es Jorge González Monzón, un joven de 17 años de edad al que todos los pequeños de Jaruco llaman el Payaso Cristalín o el mago Jorgito, un muchacho que lleva en Circo en las venas.

 

Jorge González: “Actualmente estoy en una compañía del Circo Nacional de Cuba donde me estoy especializando como mago, pero incursiono varias ramas del circo que es la payasada, la magia, los malabares, la candela y el equilibrio”

Periodista: ¿De todas estas ramas del arte circense, cuál es la que más te gusta?


Jorge González: “La que más me apasiona es la magia que es en la que me estoy especializando, ya participé en mi primer festival nacional, el Habana Magia, donde estuve 4 días participando acompañado de casi todos los magos de Cuba. Allí se impartieron conferencias, se hicieron debates y de ellos todos adquirimos muy buenos y nuevos conocimientos”.

 

Periodista: Cada espectáculo presentado por Jorgito lleva mucha preparación, cuéntanos cómo es.
Jorge González: “Esta profesión lleva una gran preparación aunque muchos no lo crean, uno tiene que tener sus propias cosas, su propio local porque requiere de mucho ensayo, porque no solo es la magia, también debemos saber los movimientos en el escenario y así muchas cosas que dependen de un buen artista”

Periodista: Jorgito háblanos un poco sobre tus presentaciones artísticas.


Jorge González: “Actualmente mis presentaciones las hago en el teatro Apolo en La Habana, ubicado en el municipio 10 de octubre, y por supuesto también haciendo presentaciones para los niños de mi pueblo, al menos una vez al mes me presento en el Cine Teatro de Jaruco, en el de San Antonio de Río Blanco, también en el poblado de  de Caraballo, siempre es un gusto trabajar para los niños de la tierra de uno.

 

Periodista: ¿Cómo te sientes cuando terminas un acto de magia y el público te aplaude?


Jorge González: “Bueno, te diré que el objetivo que siempre persigo en cada actuación es ese, tratar de que el público sienta lo que yo quiero expresar y para mí cuando las personas me aplauden es algo muy bueno porque siento que mi trabajo de alguna que otra manera lo estoy haciendo bien, además te diré que también me siento orgulloso porque en muchas ocasiones he escuchado a las personas adultas decir, mira que bien encaminado ese muchacho, ojalá toda la nueva generación fuera así, y eso es un gran orgullo para mí” (sonríe nervioso)


Periodista: También el joven artista recordó una anécdota que marcó su vida.


Jorge González: “Una anécdota que yo tengo fue precisamente en el Festival de Habana Magia, allí conocí al payaso Mermelada, uno de los grandes de Cuba. Él me decía que nadie podía imitar su voz porque hablaba como un niño y me decía que cuando el subía al escenario no se atrevía a hablar así porque no se reconocía su voz, yo le decía que yo sí podía imitarlo y él insistía que era un juego mío, que era imposible, y para que usted vea el único que pudo imitar la voz del payaso Mermelada fui yo, muchos intentaron imitarlo pero nadie pudo. Él me decía primito y yo le decía primito y que me diera dulce, lo voy a tratar de hacer (con voz infantil imitó) Primito, primito dame dulce, y era así siempre estábamos jugando”

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