Comenzó en Jaruco, Jornada por el Día del Trabajador Tributario

Jaruco, Mayabeque. Las actividades por el Día del Trabajador Tributario se desarrollan esta semana en Jaruco, como saludo a esa jornada que se celebra cada 14 de julio.


Odalys Armenteros Caro, asistente al contribuyente en la Oficina Nacional de la Administración Tributaria, en el territorio, dijo que por estos días serán agasajados los trabajadores Marisela Machado y José Antonio Fuste, ambos fundadores de la ONAT en el municipio, al tiempo que se reconocerá a cerca de una decena de especialistas de esa oficina con más de 10 años de trabajo ininterrumpido en el sector de las finanzas.


Los trabajadores tributarios en Jaruco cumplimentan el lineamiento número 56 del Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba, el que manifiesta la importancia del avance del sistema tributario en aras de elevar la eficacia como elemento distribuidor del ingreso y contribuya al perfeccionamiento del modelo de gestión económica en el país.


Ante ese llamado los trabajadores de la ONAT, en Jaruco, realizan todo el año importantes campañas para el cumplimiento del pago de los tributos fiscales, tanto de las personas naturales como jurídicas.


Ese grupo de trabajo tiene la responsabilidad de la  buena marcha del Proceso de Declaración Jurada sobre Ingresos Personales, el pago del Transporte Terrestre y Posesión de Embarcaciones y el ingreso del uno por ciento de las ganancias de las empresas enclavadas en el territorio, por solo citar algunas.


También vale destacar  que  los trabajadores tributarios en el municipio  velan por su constante capacitación,  promoción de cada una de las actividades y campañas que en la ONAT se involucra cada año, así como el buen trato y la disposición en ayudar e informar a los contribuyentes y entidades estatales.  


Haciendo un poco de historia, le comento que el Día del Trabajador Tributario se celebra porque el 14 de julio de 1958 fue aprobada y firmada por el Comandante Raúl Castro Ruz, la Orden Militar 39 del Ejercito Rebelde.
Con ése documento se oficializó un impuesto de guerra del 10 por ciento sobre la producción agrícola, forestal, ganadera, minera y las transacciones comerciales en los territorios liberados, cuyos sujetos pasivos estaban representados fundamentalmente por los grandes hacendados azucareros, ganaderos y agricultores, buena parte de ellos norteamericanos.

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