Gabriel Gil, un jaruqueño que vivió para la Revolución

Jaruco, territorio reconocido hace más de dos centurias por sus fértiles tierras, su historia y cultura, la exuberante flora y fauna, por su distinguido título de Ciudad Condal, pero además, por haber entregado a la Patria Cubana grandes hijos que cayeron por su libertad y soberanía.


gabriel-gil-jaruco Entre esas valerosas figuras de las que le comento, hubo un hombre que se entregó de a lleno a la causa revolucionaria del siglo 20, me refiero al jaruqueño Gabriel Gil Alfonso, recordado hasta nuestros días como uno de los protagonistas en la expedición del yate Granma, miembro del Movimiento 26 de Julio, y del asalto al Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba.


Pero, le propongo conocer un poco más sobre la increíble historia de este abnegado combatiente de nuestro terruño.


Gabriel Gil Alfonso, nació el 24 de marzo de 1924, en una rústica vivienda situada en las afueras del poblado de Casiguas, en el municipio Jaruco. Procedente de una humilde familia, fue el décimo de 12 hermanos.


Comenzó los estudios primarios en una escuelita pública de la localidad, donde solo pudo alcanzar el tercer grado, al tenerse que incorporar al trabajo para ayudar al sostén de la familia. A los 10 años de edad ya laboraba junto a su padre en las duras faenas del campo; unas veces lo haría como jornalero, recibiendo un mísero salario; otras como aparcero, donde tenía que dar al dueño de la tierra, parte del producto cosechado.


Buscando mejorar la situación económica, Gabriel Gil se traslada a La Habana, a los 16 años de edad, y en esa ciudad laboró en distintas actividades del comercio y la gastronomía. Según sus propios relatos, fue empleado de fonda, dependiente de bodega, vendedor de confituras en la calle y aprendiz de zapatero.


Pero siendo aún muy joven y viviendo los males sociales de una Cuba oprimida, el jaruqueño Gabriel Gil Alfonso, sintió la necesidad de luchar por las causas justas. Es por eso que en el año 1948 ingresa en las filas del Partido del Pueblo Cubano Ortodoxo, dirigido por Eduardo Chibás.


Al producirse el Golpe de Estado encabezado por el dictador Fulgencio Batista, el 10 de marzo de 1952, Gil Alfonso, en horas de la mañana, acude a la Universidad de La Habana junto a Juan Vega y Horacio Matheu, a expresar su disposición de combatir a la tiranía con las armas en la mano.


Una vez consolidado el régimen batistiano en el poder, Gabriel orientado por Fidel, se da a la tarea de organizar una célula revolucionaria en la barriada de Lawton para derrocar a la tiranía por la vía de la lucha armada, célula que al inicio llegó a contar con 12 integrantes, posteriormente, 8 participarían en la acción del Moncada, de los cuales solo dos lograron sobrevivir, Ramón Montes Cuba y el propio Gil.


Contó una vez en exclusiva a los servicios informativos de Radio Jaruco, que desde el primer momento de la organización del movimiento cumplió todas las tareas encomendadas por Fidel. Participó en las prácticas y entrenamientos llevados a cabo, así como en manifestaciones contra la tiranía, como la Marcha de las Antorchas el 27 de enero de 1953, vísperas del Centenario del natalicio de José Martí.


Este avezado hombre, fue también de los cientos de jóvenes cubanos que sin importar dar su vida por la revolución, integró las filas de combatientes que asaltaron la fortaleza militar del Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Fue además  hecho prisionero y condenado a presidio en la Causa 37. Dos años más tarde, el 15 de mayo de 1955, Gabriel Gil salió en libertad junto a sus compañeros de presidio político.


Pero, esa no sería el final de la lucha para este cubano. Al llegar a La Habana va de visita a su natal Jaruco para continuar la lucha armada por el triunfo revolucionario. Es capturado nuevamente y condenado a prisión hasta el primero de enero de 1959.


Para Gabriel Gil Alfonso, la obligación con la revolución no acabó con la victoria, porque por su desempeñó e intransigencia ocupó distintos cargos políticos y administrativos. Fue Fundador del Partido Comunista de Cuba y delegado al Primer Congreso. Fue acreedor del título de Héroe de la República de Cuba y fue  fiel a Fidel y la Revolución hasta su muerte el 6 de diciembre de 2013, víctima de shock cardiogénico.


Historias de vida como la de este jaruqueño son las que hacen que los jóvenes de hoy sigamos su ejemplo, sin miramientos ni oportunidades a golpes infames que machen tantos de años de sacrificio, valentía y entrega total a la libertad de un país tan soberano como el nuestro.

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