El Moncada que yo conocí

Ocho de octubre de 1992. Escuela primaria Rubén Martínez Villena, del poblado de Caraballo. Padres, maestros y alumnos de primer grado esperaban con ansias ese momento: la colocación de la pañoleta azul, distintivo que identifica a los pioneros moncadistas.


Pero, ¿por qué pioneros moncadistas? Fue la primera interrogante de las tantas que se ordenaban en mi mente a la corta edad de seis años.


Llegaron las clases del Mundo en que Vivimos e Historia de Cuba, espacios donde esas y otras preguntas encontraron respuesta. Comprendí entonces que cuando recibí la pañoleta azul, fue el primer contacto con los sucesos del 26 de julio de 1953.


Mientras fui estudiante, disfruté cada momento con las profesoras Mileidy, Fifi, Maricela, Ángel, Eliseo y del fuera de serie Raúl Barroso, cuando narraban el Asalto al Cuartel Moncada y los preparativos de esa acción.


En turnos de 45 minutos viajaba en el tiempo y palpaba de cerca la valentía, la entrega, las agallas y el compromiso de los cientos de jóvenes de la Generación del Centenario que con la guía del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, aquella mañana de la Santa Ana, en Santiago de Cuba, marcaron el inicio de la liberación definitiva del pueblo de Cuba.


Al cierre de cada periodo académico llegaban las evaluaciones de Historia. Nunca faltaba la pregunta sobre los sucesos del 26 de julio de 1953. Mis respuestas siempre eran extensas, me esmeraba para escribir con la mejor letra y emplear las palabras correctas.


Después de 18 años de estudios, aun hojeo mis libros de Historia de Cuba para buscar las páginas que describen el ataque al Cuartel Moncada. Al emprender la lectura es impresionante la conexión que se establece con el pasado, esa que tienen los eternos pioneros moncadistas, que como yo, juramos siempre ser fiel a la patria y a la Revolución.

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