Los Capote Figueroa, una familia con estirpe

Hablar de la fundación del Movimiento 26 de Julio, (M-26-7), en Jaruco, y no mencionar a la familia Capote Figueroa, es como no hacer historia. René Miguel, Clara Elena, Noelio, Isabel, Juan Manuel y Rubén, son miembros de ese linaje jaruqueño que se distingue por su tradición revolucionaria.


Cuatro de ellos ya no están entre nosotros, el primero en partir fue Noelio Capote, luego Juan Manuel, después Rubén y hace solo dos meses Clara Elena.


Haber escrito páginas importantes en la historia de esta ciudad y de Cuba, son motivos suficientes para que la familia Capote Figueroa se sienta orgullosa y miren sobre el hombro a los que se quedaron en la retaguardia. Pero no es así, la modestia de la familia se corrobora en el más pequeño de esa casta, René Miguel Capote, o Nenito, como cariñosamente le llaman familiares y amigos.


“Nos tocó la suerte de que se produjera el hecho en la casa donde nacimos todos los hermanos Capote Figueroa. Siempre hemos sentido satisfacción por eso. La familia nunca me dejó fuera de ninguna acción. Ayudé a recaudar fondos para el viaje de Noelio para México, distribuí volantes y entregaba mensajes a los enlace con la direccional nacional del M-26-7, en La Habana.
Una anécdota personal, antes de la salida de Noelio, yo tenía todo planificado para contraer matrimonio. Tanto era así que tenía unos ahorros para los anillos de compromiso y la fiesta, y no dudé en entregárselo a mi hermano para la causa.”


Nenito afirma que la familia Capote Figueroa entregó cuerpo y alma al Movimiento 26 de Julio en Jaruco.
“Mi hermana Elena por ejemplo, logró incluir a muchas mujeres a las actividades, en especial a las que trabajaban en la industria textilera. Más de una decena de costureras confeccionaron los brazaletes del M-26-7.
Y hoy una se las satisfacciones más grande que tengo es haber aportado mi granito de arena a la causa, y que mis hijos y sobrinos son continuadores del legado de los Capote Figueroa.  ”


Hay hombres que hacen la historia con fusil en mano, o con papel y lápiz escriben las idas estratégicas que pueden llevar a la victoria. Así son los Capotes Figueroa, una familia que con fusil en mano hizo la historia del Movimiento 26 de Julio en Jaruco, y con papel y lápiz hoy escriben los sucesos de aquellos días para que las nuevas generaciones de este terruño recuerden siempre a los hermanos Clara Elena, Noelio, Isabel, Juan Manuel, Rubén y René Miguel.

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