Nunca pasan de moda

Agradecer una acción, dar los buenos días, o pedir permiso son normas de cortesías que nunca pasan de moda. Hablar en un tono de voz adecuado, no emplear palabras obscenas, ceder tu asiento en el transporte público a las personas mayores, a las mujeres embarazadas y a quienes tienen alguna discapacidad, y sostener la puerta abierta para quien viene detrás son también reglas que demuestran una buena educación.

 


Hoy día el uso de la telefonía celular también atenta contra esos buenos hábitos pues al sonar el dispositivo vamos enseguida a cogerlo, interrumpiendo entonces y dejando de prestar atención a la persona con quien estábamos dialogando en ese momento. 

 
Hacer una conversación cortés cuando se paga algo, no es frecuente. Decir de nada y dar las gracias debieran acompañarnos en nuestro día a día, sin importar la edad o el sexo. Probablemente usted al transitar por calles y avenidas se habrá dado cuenta de que los modales de las personas no son lo que solían ser.
Las normas de cortesía están destinadas a mejorar las relaciones humanas y los nexos sociales. Las palabras tienen peso y poder, por ello debemos medir qué vamos a decir en cada momento y siempre tener en cuenta cumplidos decentes porque la voz es el poder de las ideas.  


Ser agradable, pero sobre todo, escuchar antes de hablar es esencial para dar muestras de una buena educación formal que lejos de avergonzarnos al emplearla, por el poco uso en estos días, es muestra de cultura e identidad y que aunque pasen los años no debe quedar ausente.


Las escuelas también hacen su rol para beneficio de todos, pero la divergencia entre el centro educativo y la vida en sociedad fuera de ella, debieran complementarse para juntos emplear en todo momento los hábitos de cortesía.