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Fidel es Fidel

El destacado realizador cubano Roberto Chile asegura, que no es escritor ni pretendo serlo, y que incluso, ni es fotógrafo ni camarógrafo ni artista, y niega poseer un solo documento que avale el ejercicio de tales profesiones.

Sin embargo su instinto y sensibilidad lo convirtieron en un artista de la imagen y este 12 de agosto los demostraró nuevamente cuando quedó inaugurada su exposición fotográfica audiovisual: Fidel es Fidel, en el Memorial José Martí, en la Plaza de la Revolución de La Habana.

 

La muestra fue uno de los homenajes más especiales dedicados a Fidel Castro en su  cumpleaños 88, porque destaca al Comandante en Jefe como soldado de las ideas en la última década de su vida.

 

Siempre próximo al pueblo, reflexivo, paciente, dedicado, oportuno, casi nunca de verde olivo: así captó Roberto Chile al líder de la Revolución cubana en los últimos años y así lo ofreció al mundo este doce de agosto para que el mundo le entregue el abrazo y la gratitud que merece un hombre de su estatura.

 

A Roberto Chile la vida y sus méritos como revolucionario y artista le concedieron el privilegio de estar cerca de Fidel, de fotografiarlo, filmarlo y hasta dibujarlo. De sus virtudes nacieron decenas de fotografías y algunos documentales que invitan a la memoria, al encuentro con Fidel, con la Revolución con la historia del pueblo cubano.

 

Cuánto deseé asistir a la exposición de Roberto Chile y reencontrar al Fidel que reaparece de vez en cuando para alertar, advertir y animar, como si quisiera acostumbrarnos poco a poco a andar solos, a practicar sus lecciones, a cultivar su verdad desde nuestras propias manos.

 

En eso pensaba mientras recordé algunas palabras del escritor uruguayo Eduardo Galeano, que bien merecen ser escuchadas, o al menos evocadas en la inauguración de, Fidel es Fidel:

Galeano decía en su libro Espejos: “…….. Fidel enfrentó a los huracanes de igual a igual, de huracán a huracán, que sobrevivió a seiscientos treinta y siete atentados, que su contagiosa energía fue decisiva para convertir una colonia en patria y que no fue por hechizo de Mandinga ni por milagro de Dios que esa nueva patria pudo sobrevivir a diez presidentes de los Estados Unidos, que tenían puesta la servilleta para almorzarla con cuchillo y tenedor”.

 

En el texto Galeano también subrayó, “……que a pesar de las agresiones de afuera y de las arbitrariedades de adentro, esta isla sufrida pero porfiadamente alegre ha generado la sociedad latinoamericana menos injusta”.

Y que los enemigos de Fidel…….“no dicen que esa hazaña fue obra del sacrificio de su pueblo, pero también fue obra de la tozuda voluntad y el anticuado sentido del honor de este caballero que siempre se batió por los perdedores.”


Esas palabras se las dejo hoy como pretexto para recordar y agradecer a Fidel.