Fidelista de pura sepa

Muchos son los cubanos que guardan en su memoria pasajes inolvidables en compañía del Líder Histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz. Una mujer que tuvo el inmenso placer de conocer a Fidel fue la periodista Silvia González Hernández, Jefa de la Redacción Informativa de la emisora Radio Jaruco. ¿Cómo y cuándo Silvia compartió con el eterno Comandante en Jefe?


Silvia González: Tuve la oportunidad de estar bien cerca de Fidel en mi etapa de estudiante. Fidel fue un líder que siempre se preocupó y estuvo al pendiente de los estudiantes cubanos a lo largo y ancho de la Isla. En la ESBE Ho Chi Min, en la década del 70, cuando iniciaron en el país las escuelas en el campo y yo me incorporé un tiempo después que se abrió ese centro, ubicado en el consejo popular de Bainoa.


P: ¿Estuvo en la ESBE Ho Chi Min una sola vez, o en reiteradas ocasiones?
Silvia: En varias oportunidades. Recuerdo que fue una vez en compañía de Julius Kambarage Nyerere, presidente de Nigeria. Luego estuvo con la ministra de Educación de Canadá, que fue donde yo realicé mi compromiso de pertenecer al Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Doménech, porque en aquel tiempo había necesidad de maestros en el país y ante el llamado de Fidel de integrar las filas de la educación cubana, muchos aceptamos apoyar a la Revolución Cubana. También Fidel estuvo en Ho Chi Min con Phạm Văn Đồng, político vietnamita.


P: Nos pudieras contar algunas anécdotas junto a Fidel?
Silvia: Bueno Fidel siempre que iba a vernos, nosotros por supuesto que nos preparábamos para recibirlo. Él siempre nos preguntaba cómo estaba la alimentación de los estudiantes, como iban los estudios y se refería a las carreras futuras de nosotros. Exactamente cuando la visita de Julius Nyerere a la ESBE Ho Chi Min, estábamos al pasillo central, frente al comedor y Fidel nos preguntó qué nos estaban dando de comer, y en eso saltó una voz de atrás, que era la de un estudiante y dijo: “Comandante nos están dando Mirtha, Raúl y los tres mosqueteros”. Fidel se echó a reír sin parar y preguntó que era eso, y nosotros respondimos que era el pan con mantequilla, arroz, chícharo y sardinas. Eso le dio gracias y enseguida ordenó que al otro día fuera chefs de cocina del Hotel Habana Libre, para que nos cocinasen y así fue. Esos chefs enseñaron a nuestros cocineros de la escuela Ho Chi Min a hacer otros platos con los mismos productos, o sea… “Mirtha, Raúl y los tres mosqueteros”.


P: ¿Qué te sucedió con una naranja ante Fidel?
Silvia: Pues resulta que en una de esas visitas a mi escuela, nosotros preparamos todo para recibir al Comandante, como siempre fue. Yo era la Secretaria del Comité de Base de la UJC, en el centro y tenía que estar para recibirlo. Recuerdo que preparamos una merienda con muchas frutas, entre ellas naranja. Entonces Fidel, prefiere comerse una naranja y esa fruta estaba por casualidad picada al revés, o sea no a la mitad como es tradicional, sino de arriba hacia abajo y cuando Fidel se va a llevar la naranja a la boca uno de sus guardaespaldas se da cuenta que la fruta no estaba picada como debía ser y rápido se la quita de la mano. Fidel pregunta que ¿qué pasaba? Y el señor le dice que la naranja lucía distinta a todas las demás. Yo rápidamente, cogí, muy nerviosa esa naranja en mi mano y les dije a todos… “!Esa naranja no tiene nada!”, y me la llevé a la boca y la probé.


P: ¿Fidel, qué dijo?
Silvia: Se levantó de su silla y me abrazó, me dio un beso en la cabeza y me dijo… “gracias, tú también das la vida por mí”. Y entonces, riendo se comió otras naranjas.
P: ¿Ya que lo conociste personalmente, cómo recordarás a Fidel?
Silvia: Me llamó mucho la atención sus manos, suaves, bien arregladas, muy finas, y sus ojos. Unos ojos que transmitían calma, seguridad, alegría. Eso lo guardaré siempre.  


P: Y ahora que no está físicamente entre los cubanos.
Silvia: Yo me siento como su hija, siempre ha sido así. Me duele mucho no tenerlo claro, pero estoy tranquila porque hasta sus últimos días lo dio todo por Cuba y su pueblo. Yo me catalogo como “Fidelista de pura sepa”.