ÉL

Él no quiso monumentos, estatuas, o que escuelas, hospitales u otros lugares públicos lleven su nombre, así era de sencillo, sintió que todo lo que hizo, (una obra inmensa) no fue por vanidad o una gloria falsa, sintió que todo lo que hizo por su pueblo y por otros pueblos del mundo, fue por impulso de un corazón de gigante y de unas ideas forjadas en el ejemplo de la lucha diaria, por mejorar la vida de su gente, entregándoles una Patria Libre, como quería su gran inspirador, con todos y para el bien de todos.

 

A él no se le puede medir la estatura, pues no tiene límite, fue un hombre de su tiempo y de muchos tiempos, se adelantó a muchos de sus coterráneos, y fue un visionario de palabra profunda pero directa, un profeta de hechos con una oratoria y un sentimiento infinito, muchas son sus enseñanzas. Su convicción y fe en la juventud, y en su pueblo no conocieron final.

 

Él, tuvo esa cualidad cada día más rara, fue capaz de predicar con el ejemplo, vivió para su pueblo, para su tierra, luchó por verla libre y lo consiguió, puso su vida en riesgo muchas veces, como si no importara, (para él no importaba, para nosotros era fundamental).

 

Él, fue además invencible, además de sobrevivir a todas sus luchas y batallas, y de erguirse tras más de 600 atentados contra su vida, pudo y me consta, hasta vencer a la misma muerte que nos los arrebató un noviembre 25, ella la de negro y guadaña, ya se dio por derrotada desde el mismo instante en que se lo llevó y vio como se agitó el mundo, y vio como su gente, su pueblo salió a decirle lo que representa, y la señora parca aún no sale de su asombro, pues ni un segundo lo ha tenido, a él, en el olvido de su gente, sin dudas la muerte se siente frustrada y derrotada moralmente.

 

Él gigante de siete leguas, de la barba y el traje verde, de mirada profunda y estatura perfecta, de palabra firme, él, el líder, el guía, la inspiración, la verdad y la justicia, nos sigue llevando para que por los caminos de la Patria continuemos haciendo Revolución.

 

Ni sus mayores enemigos, pudieron amedrentarlo, y mucho menos vencerlo en batalla alguna, les ganó en todos los frentes, y hasta ellos les reconocen la grandeza que tuvo como el gran líder no solo de una generación, si no de una época, y saben que sigue vivo pues en ellos también existe,  recordándoles que la lucha no terminará jamás hasta que la libertad de todos los pueblos venga sin condiciones, y que su gran obra, la Revolución cubana seguirá en pie, enfrentándolos en cualquier rincón del mundo.

 

Él no necesitó, escudos o chalecos, con su moral bastaba, su diestra era firme, grande como si en ella cupiera todo lo bueno del mundo, pero sus cayos llevaban en sí el desvelo perenne por su pueblo, por la humanidad. Sus ideas y planteamientos a favor de la especie humana son un como una Biblia  para aquellos que buscan el bienestar de muchos sobre unos pocos.

 

Podrá haber un puñado de asesinos y ratas mercenarias que rían hoy, pero eso los hará más mentirosos que nunca, porque aún sabiéndolo lejos, en esas fauces imperialistas y criminales, y disimulando su sonrisa se esconde el temor que él siempre les infligió.  Pero uno entre mil millones no se notará nunca, y eso es lo que él gran Líder tiene de su parte, el amor, el respeto, y la admiración de millones de seres humanos que en este planeta añoran que existan más personas como él.

 

Él, siempre Él, ¿su nombre?, no hace falta decirlo, cinco letras que en sí mismas son un himno de combate, de alerta, cinco letras que son ejemplo, hombre, pueblo, un país. Él siempre será Él, un hombre inigualable con un legado extraordinario e inmortal como él mismo. No importa que vengan noviembres, no importa que esa señora de negro piense, si aún lo hace, que nos lo llevó, Él está aquí, y aquí seguirá, a cada paso nos volveremos y le preguntaremos como vamos, y lo más importante de todo, es que Él, omnipresente en todo los que hacemos, se siente satisfecho porque sabe, que nunca, absolutamente nunca lo traicionaremos, ni dejaremos que su obra se pierda.

 

Él no necesita que digan su nombre para que sepa quién es, él no necesita presentación, ni estatuas, ni monumentos, él no pidió nada y lo mereció todo, y por eso vive, y vivirá permanentemente en el corazón de su pueblo. Él, hoy nos mira y nos dice cabalguen conmigo, la lucha no ha terminado.