Un Fidel eterno

El cementerio de Santa Ifigenia, en la heroica Santiago de Cuba, recibió en casi un año el récord de visitas nunca antes registrado. Cubanos y miles de personas de todas las latitudes del orbe por allí han pasado desde el cuatro de diciembre de 2016. ¿La razón? Muy simple. Honrar al luchador y revolucionario más destacado del siglo 20 en esta Isla, Fidel Castro Ruz.
Yudis García Delis, administradora del cementerio Santa Ifigenia, ofreció detalles a Radio Jaruco sobre el monolito que guarda las cenizas del eterno Comandante en Jefe.


Yudis García: “El autor del proyecto del monolito es el arquitecto santiaguero Eduardo Losada, quien tuvo a su cargo el diseño, junto a su esposa, es una enorme roca la que forma el cuerpo principal, granítica, consistente, dura, milenaria, traída de un lugar muy cercano a la Gran Piedra, cerca del Valle de las Esculturas.
¿Quiere decir que la Isla de Cuba está presente en Santa Ifigenia?
Yudis García: “Ahí podemos ver el vínculo entre la geografía y la lucha guerrillera, de donde parten las columnas invasoras. Esa piedra pesa 43 toneladas y en el centro tiene un nicho, en el que están las cenizas, tapiado por una tarja de mármol verde traído de Guatemala con la inscripción Fidel”.
¿Cómo es el entorno que rodea el monolito dedicado a Fidel?
Yudis García: “Alrededor del monumento, al frente, tiene un sobre, como un banco, también de granito, que está pulido, brillante, es gris. Ese lugar es para colocar ofrendas presidenciales y familiares. El monolito posee dos argollas, dos porta flores, que también son para situar flores a diario.
 
Alrededor de la piedra hay helechos grandes y un sendero de lado y lado con unas jardineras que portan el jazmín de café, planta que algunas personas denominan milton y otras, muralla. Ese jazmín de café, por las noches, florece y desprende un aroma agradable, de tranquilidad, y junto a los helechos, crean un ambiente que se asemeja al frescor de la Sierra Maestra. Además, el color verde de las plantas está vinculado al verdeolivo del uniforme de los combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionaras.”
Usted lo describe como un recuento de la historia independentista cubana.
Yudis García: “Sí, totalmente. Y tal es así porque además existen hacia los laterales unos senderos de piedra china pelona, de la desembocadura de los ríos Jigüe y La Plata, donde combatió el Comandante en Jefe. Todo el borde del monolito lo limitan 19 columnas, que representan las 19 columnas guerrilleras de la Sierra Maestra, incluyendo el pelotón de Las Marianas. Dichas columnas recuerdan el monumento a Martí en Dos Ríos, porque el mejor discípulo de El Héroe Nacional fue Fidel. En la base de estas, se simbolizan la Guerra de los Diez Años y la Necesaria, en el centro la lucha insurreccional contra Batista y arriba la Revolución en ascenso, coronada por el símbolo de la victoria en bronce. Y en el medio tiene tres picos, los tres de la Cordillera de la Sierra Maestra.”
Fidel se inmortalizó en Santa Ifigenia; junto a Martí,  Céspedes,  y  Mariana. Permanecerá allí para siempre nuestro Fidel eterno, al pie de la Sierra mirando al futuro. Porque tal y como expresara la poetiza matancera Carilda Oliver Labra: “El adiós es una palabra que se ocupa del pasado, tal vez lo menos tangible se constituya en lo imperecedero, lo casi fugaz, eso que llamamos poesía, lo que apenas hemos sentido y evapora su presencia dejando un raro aroma y una levedad tremenda. A esto nos atrevemos, a tocarlo en el poema, en el poema que nunca es él, y sin embargo, no hay otro modo de tenerlo.”

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