A ti Maestro

Cada  22 de diciembre, Cuba honra al educador por su consagración al bondadoso sacerdocio de la enseñanza. La fecha es memorable y coincide con la liberación del flagelo del analfabetismo en todo el país.

 


Hoy mis letras podrían dibujar el perfil de muchísimos rostros de maestros que se aferran con amor hasta el delirio a esa profesión demandante de elevadas dosis de sacrificios personales, insomnios, exigencias constantes de superación y actualización de conocimientos, conducta y pensamiento, a pesar de los avatares de la vida común y las carencias materiales.


Tal vez a esta misma hora estudiantes y profesores, en diversas latitudes del mundo, marchan indignados por la pérdida del derecho a una educación gratuita y de calidad, mientras los educadores  cubanos lo hacen para ratificar su compromiso de elevar cada vez más el nivel educacional del pueblo, en función del desarrollo, la paz, la justicia social y la protección del Medio Ambiente.


Hoy estamos más convencidos que nunca del papel que le corresponde a la educación y sus maestros en todos los niveles de enseñanza, en la formación integral de las nuevas generaciones, capaces de enfrentar los grandes retos del siglo XXI.


De manera creciente aumenta la fuerza y el poder del conocimiento y de la información en la sociedad actual, pero es su utilización con un enfoque humanista de dicho caudal lo que permitirá transitar hacia el desarrollo humano sostenible.


Los maestros hoy son capaces de formar el patrimonio humano con los conocimientos, habilidades y valores que garantizan la continuidad de la construcción de la sociedad socialista.
Considero que en un día como hoy, es obligado hacer referencia al empuje y al apoyo a la esfera educacional en Cuba brindados por el máximo líder de la Revolución, nuestro invencible Comandante en Jefe.


En todos estos años de educación revolucionaria ha sido el mayor impulsor de la universalización de la enseñanza, de la investigación científica universitaria, del vínculo de la teoría con la práctica y de la escuela con la vida, del papel del estudiantado en la lucha por un mundo mejor, y del reconocimiento social hacia la labor de los educadores.


Entonces, a ti maestro, llegue las más sinceras y merecidas felicitaciones.

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