Agricultura urbana: Plantar para Recoger

Mientras la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) espera hasta el 2015 para reorientar un marco estratégico con el fin de reducir la hambruna, y por el otro lado se disputa el destino de las naciones del mundo y las soluciones para lograr un Desarrollo Sostenible en la Cumbre de la Tierra Rio+20; miles de mujeres, niños y ancianos inocentes mueren cada día a causa de la desnutrición.

Así las cosas, Cuba muestra ejemplos significativos de una verdadera lucha por la supervivencia de la especie humana con relación a la producción de alimentos. La mayor de las Antillas tiene como estrategia de cultivo la Agricultura Urbana, que según la FAO (concepto de 1976) es la producción de alimentos dentro de los confines de las ciudades: en los patios, terrazas, huertos comunitarios, huertas de frutales, y espacios públicos o no aprovechados. Incluye operaciones comerciales que producen alimentos en invernaderos y en espacios al aire libre, pero en la mayoría de los casos se trata de una actividad en pequeña escala y dispersa por toda la cuidad.

Román Martínez Chao (Manchy), vecino del histórico Batey Hershey, en Santa Cruz del Norte, actual provincia Mayabeque, es un experimentado agricultor urbano.

Periodista: ¿Por qué prefirió suelos prácticamente infértiles?

Román Martínez Chao (Manchy): Siempre me ha gustado experimentar, incluso cuando era adolescente mis hermanos y amigos me decían el soñador, pues buscaba a las cosas menos lógicas una solución, una respuesta. Supe por mi abuelo y mi padre que el campo es bendito cuando usas a favor lo que la naturaleza te regala. Por ello aquí preferí el tradicionalismo a la hora del cultivo y no el exceso de nuevas tecnologías, nunca pensé, por ejemplo, que los residuos de cosechas fueran excelentes fertilizantes, ni que ciertas plantas combinadas con frutos menores regalarían un abono verde tan bueno.

P: ¿Me estás hablando de agroecología?

Manchy: Sí, así le llaman hoy, pero mi abuelo me contaba de esto y mucho más. Me refiero al uso permanente del buey, en el laboreo, a no quemar malezas en las áreas de cultivo, a no ahuyentar la colonia de murciélagos que habitan en la arboleda hace más de treinta años, y su excremento constituye un magnifico abono.

Si prestas atención vas a ver entre los frutales todo tipo de insectos; aquí esta prohibido hasta cazar mariposas porque cada uno de ellos tiene una función, controlar biológicamente las plagas que puedan afectar las plantaciones.

P: ¿Puede un asiduo amante de la agricultura desprenderse con tanta facilidad de los adelantos científicos técnicos?

Manchy: No es así, lo que sucede es que la modernidad siempre trae sus secuelas que a veces son lacerantes para la salud de la tierra. Intento dar vida al tradicionalismo en el cultivo de los suelos, introduciendo novedades tecnológicas que lo potencien. Te puedo poner de ejemplo, los marcos de siembra, el procesamiento de los elementos naturales, como fundamentalmente las cercas vivas para evitar la erosión de los suelos.

P: Estás realizando tu quinta siembra en lo que va de año, ¿Cómo has comprobrado la efectividad de las técnicas agroecológicas?

Manchy: He tenido el cuidado de registrar en una libreta cada labor que realizo e, incluso, las variaciones de cada experimento. Como resultados concretos te puedo mencionar el incremento del crecimiento de las cosechas, las mejora en la calidad de los ajíes (pimentones) al paso de cada año, la calidad del tomate y de las frutas he cultivado como el popularmente conocido plátano verdín. Introduje nuevos cultivos como el boniato (batata dulce), la yuca y la calabaza y un importante número de hortalizas y plantas que sirven de condimentos como el ajo porro y la cebolla.

P: ¿Por qué si son tan efectivas las experiencias agroecológicas se generalizan con tanta lentitud?

Manchy: El guajiro aprende por los ojos, o sea, cree en lo que ve, no en lo que le dicen y por ello solo se suma al uso de estas técnicas cuando comprueba en los sembrados su efectividad. En este caso no es preocupante porque siempre se van sumando más y más, sin embargo en el sector estatal yo he podido comprobar la preferencia por abonos y pesticidas químicos y cuando he indagado he descubierto que hay especialistas que no les interesan conocer de los métodos tradicionales del cultivo y es un error porque estos últimos además de alimentar las plantaciones protegen los suelos.

P: ¿La sostenibilidad, es utopía o realidad en las producciones agropecuarias, explíqueme?

Manchy: La sostenibilidad es una realidad, lo que sucede es que algunos intentan desconocerla, menospreciarla; pero el tiempo les hará entrar en razones. La tierra misma se lo exigirá. Comer es indispensable para la vida humana y la tierra sigue aportando los mejores alimentos. No creo entonces que el hombre sea tan testarudo y renuncie a algo tan importante para su subsistencia.

Así transcurrió mi conversación con este sencillo y modesto hombre de tierra. Espectaculares trazos geométricos, tonalidades de verdes intensos dibujados por cual pincel de fino linaje y el exquisito aroma de café recién colado escapaba de aquella vivienda de maderas preciosas donde desde allí Manchy contempla el fruto del sudor de tantos años y convencido más que nunca que la fertilidad de la tierra también nace del amor con que el hombre la trabaje.

Videos


Artículos Relacionados