Sobreviví para contar la historia

En las primeras horas del 17 de abril de 1961 mercenarios al servicio del gobierno de los Estados Unidos desembarcaban por Playa Larga y Playa Girón.


La movilización no se hizo esperar, al llamado del Comandante en jefe Fidel Castro los cubanos dijeron presente.
“Nos llaman en la madrugada y nos montan en unos carros y salimos de la base Granma. En todo el camino el pueblo estaba en las calles”.


ÉL es Erasmo Puerta Rivero, un jaruqueño que con solo 20 años de edad participó como miliciano a cargo de operar las llamadas cuatro bocas, en la artillería antiaérea revolucionaria.  


Él, revive otra vez esos momentos: “Nos incorporamos a la caravana, pasamos por Santa Cruz del Norte, Matanzas hasta llegar al central Australia. Cuando llegamos se parqueó una camioneta cerca de nosotros y veo en la aparte de atrás unos milicianos muertos entonces nos informaron del desembarco. En la mañana del 18 de abril seguimos hasta Playa Larga. Emplazando las cuatro bocas nos dan el aviso de aviones enemigos hasta ese momento campearon por su respeto.


Las mayores impresiones las tuve allí, al ver caer los combatientes y faltándoles parte de sus extremidades”.   


Periodista: El 18 de abril de 1961 los combatientes comenzaban a rodear a los mercenarios y poco a poco iban avanzando bajo las órdenes de Fidel, pero Erasmo estuvo cerca de no vivir para contar la historia.


“Yo me subo en el camión para bajar las cajas de balas y de momento explosiones a unos 300 metros se acercaban a nosotros. Entonces un compañero del Ejército Rebelde me dice que baje del vehículo porque eran disparos de un mortero.


Rápidamente bajé del camión, aquello era un infierno y hasta perdí el conocimiento. Cuando despierto veo a Raymundo, otro de mis compañeros, al que la sangre le corría en el pecho y dijo ¡vámonos de aquí que nos van a matar!


Tiempo después otros revolucionarios nos sacan de aquel lugar y nos llevan hacia la carretera, pero el combate con la aviación seguía en pie”.  


Periodista: Erasmo Puerta Rivero fue de esos jóvenes que peleó en las arenas de Playa Girón en abril de 1961. Aquellos días difíciles aún permanecen en su memoria como si el tiempo no pasara; y hoy continúa narrando el hecho para que las nuevas generaciones no dejen morir la historia y asegura con firmeza que de repetirse una invasión contra Cuba tomaría las armas otra vez.

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