El Tanque de la Victoria

Categoría: Especiales
Publicado el Jueves, 19 Abril 2018 12:48
Escrito por Anelis Díaz
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El joven de 23 años, Luis Formoso Pantoja vino a Jaruco por esa fuerza vital que mueve montañas: el amor “Yo vine a Jaruco porque me trajo una mujer. ¡Mi esposa hasta hoy! Tenía todo preparado para casarme en esa fecha; pero ante la invasión mercenaria a Girón, nos llevaron a Matanzas. Le digo a Pardo Guerra, hoy, General al frente de la Defensa Civil: - Pardo, necesito un par de días. Me responde: - ¿Pa’ que tú lo quieres? –Yo me estaba casando y me hace falta, si cuando llegue la invasión me matan…”

 

 

combatientes-jaruco-playa-girónHay picardía en la frase suspendida. Pero su temor tenía un fundamento real. Se dirigían a un futuro incierto: la guerra. El soldado quería conocer el amor, antes de marchar al frente de batalla. El permiso no le fue concedido. No había tiempo.


Luis estudiaba en una escuela en Managua. Allí los jóvenes soldados cubanos aprendían a operar los tanques soviéticos de la Segunda Guerra Mundial. Tenían que estar en la primera línea de combate.

 

“Yo tenía 23 años cuando aquello. Había acabado de bajar de la Sierra Maestra en 1959 y nos tocó ir al combate. Estábamos pasando la escuela de tanques soviéticos. Los primeros cinco tanques que llegaron a Playa Girón fueron los de nosotros.

 

Fidel nos despidió y la orden que nos dio en el Central “Australia” fue: ¡Los tanques tienen que mojar las esteras! Así lo hicimos y combatimos hasta el final. Yo me emociono. Este fue el tanque en el  que  disparó el Comandante Fidel Castro al barco madre, al Houston. El objetivo que quedaba era el barco. Allí venían curas, Cardona, el que iba a ser Presidente y Fidel dijo: ¡Hay que eliminarlos!  Yo era jefe de tanque en ese momento y le pedimos al Comandante  que tirara y respondió: ¡Bajen que yo les voy a tirar!  El primer disparo no le dio; pero el segundo, lo impactó. Eso fue el día 19, terminando el combate de Girón. Para nosotros es un orgullo estar vivos, luchando por la Revolución hasta el final”.


Y emocionado dijo  que aún conserva la bandera cubana que le quitó a un mercenario y piensa donarla al museo de Jaruco.

 

“Esta banderita cubana lleva 57 años conmigo. La tenía un mercenario colgada del cuello y yo se la arrebaté, cuando comenzó a decir que lo habían engañado, le di un empujón y le dije: -No. La bandera que tú tienes que traer es la americana. Tú viniste a luchar contra esto.

 

Girón fue una cosa dura. No fue fácil. Yo estuve en la Sierra Maestra, pero allí nosotros esperábamos que los enemigos nos fueran a buscar. En Girón, nosotros tuvimos que ir a buscar al enemigo. Tuvimos muchos muertos.

Al frente de un tanque venía el jaruqueño Guillermo Peña, quien sufrió graves quemaduras con napal y vio morir a cuatro de sus compañeros calcinados por las llamas tras explotar el tanque.  A los pocos días pudimos recoger los restos de esos muchachos en una cajita. Ojalá que nunca hubiera un combate y que las guerras se eliminaran”.


A 57 años, veo a  Luis Formoso tocar “El tanque de la Victoria”, acompañado por su nieta. Hay lágrimas en los ojos del abuelo. Sí, porque aunque la boda tuvo que esperar, los enamorados se casaron el 29 de abril de 1961 y adía de hoy aún el amor está vivo como en aquellos tiempos.

 

Foto : Alberto Miguel la Paz