Infinito amor al trabajo

Diversas pueden ser las profesiones que ejercemos nosotros los cubanos, diversos son los lugares de Cuba donde vivimos y los sectores económicos o de servicios a los cuales entregamos buena parte de nuestras vidas; pero sí hay algo que nos une siempre y que todos tenemos como una misma cualidad: el infinito amor al trabajo.

Doce años desfilando con Radio Jaruco

Desde pequeña, siempre desfilé junto a mi madre, a su colectivo de trabajo: Los ganaderos de la Empresa Pecuaria Guaicanamar. Atesoraba las banderitas cubanas todo el año, para exhibirlas ese día. Me encantaba ver los tractores adornados con pancartas, cintas, serpentinas y una muestra de sus mejores animales. Los campesinos, a caballo, vestían sus ropas dominguerasy demostraban sus habilidades ecuestres. Sí. Eran días de fiesta.

 

La historia de Jaruco contada por una casa

Los sitios antiguos siempre sobrecogen. Debe ser porque nos sentimos pequeños en su presencia, porque sabemos que las paredes han presenciado más vidas que las hemos vivido. Así sucede en una enorme casona al final de la calle 24 en la Ciudad Condal de Jaruco.

El Tanque de la Victoria

El joven de 23 años, Luis Formoso Pantoja vino a Jaruco por esa fuerza vital que mueve montañas: el amor “Yo vine a Jaruco porque me trajo una mujer. ¡Mi esposa hasta hoy! Tenía todo preparado para casarme en esa fecha; pero ante la invasión mercenaria a Girón, nos llevaron a Matanzas. Le digo a Pardo Guerra, hoy, General al frente de la Defensa Civil: - Pardo, necesito un par de días. Me responde: - ¿Pa’ que tú lo quieres? –Yo me estaba casando y me hace falta, si cuando llegue la invasión me matan…”

Playa Girón: una hazaña de pueblo

Liborio Rodríguez, el padre de Nemesia, la niña de los zapatos blancos, fue uno de los carboneros de la Ciénaga de Zapata víctima de la invasión mercenaria a Playa Girón en abril de 1961. Él nos cuenta su historia.

 

 

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