Boxeo sacó cuatro doradas y tiene para más

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LIMA.— La noche comenzó con dudas pero terminó con alegría absoluta. El boxeo cubano entregó cuatro de cinco diademas de oro posibles a la delegación de la Mayor de las Antillas, durante el primero de los dos carteles, pertenecientes a las finales de los Juegos Panamericanos Lima 2019.

Lázaro Álvarez en los 60 kilogramos regaló la primera medalla de oro para su país, al someter 3-2 a un viejo conocido como es el quisqueyano Leonel de los Santos. El pinareño no se despegó de su plan táctico y mantuvo a distancia un adversario que le supera en estatura. Con entradas y salidas al rostro del dominicano y una defensa oportuna, Lázaro pudo trabajar con mayor seguridad, fundamentalmente en el tercer asalto, momento en que De los Santos se notó algo agotado, mientras el cubano apretaba con su swines y rectos.

«Leonel es un hombre incómodo, yo diría que pesado en el mejor sentido de la palabra, ya que sus largos brazos dificultan el trabajo normal sobre el ring. Creo que la clave de la victoria estuvo en las pequeñas cosas y mantenerme bien concentrado durante los tres asaltos, porque soy el mejor», sostuvo un eufórico Lázaro Álvarez.

Acerca de la derrota inicial de Yosbany Veitía, el peso ligero cubano comentó que esas cosas suceden y no le presionan si le toca salir a pelear después de un revés de los cubanos.

«Ya eso lo he vivido en eventos anteriores y lo único que puedo hacer es salir para ganar», detalló el campeón continental.

El tercer y último enfrentamiento entre cubanos y dominicanos los escenificaron Roniel Iglesias y Rohan Polanco, en la categoría divisional 69 kg. El púgil de quisqueya la bella buscó sorprender al vueltabajero con golpes rectos al tronco y el rostro del adversario, pero Roniel con toda la experiencia que acumula encontró la forma para neutralizar esas conexiones y hacer su boxeo.

Los aficionados que asistieron al coliseo Miguel Grau, en la localidad de El Callao, disfrutaron de un buen combate, ya que ambos protagonistas se enfrascaron por momentos en la corta distancia. Al final Roniel soltó sus ganchos habituales y estos fueron contundentes para otorgarle una sonrisa dorada, aunque de forma ajustada 3-2.

«Es importante que tenga de nuevo el título Panamericano al no poderlo alcanzar en Toronto 2015 el oro que en aquella ocasión estaba buscando. Yo quiero darle más alegrías a mi país y que los fanáticos me recuerden como un gran boxeador que siempre se entregó en cada combate», notificó el peso welter cubano.

Roniel comunicó que el pleito ante el dominicano se enredó porque no vio efectividad en los primeros golpes que conectó.

«Sin embargo, yo estaba listo para hacer un tercer asalto bien fuerte y así sucedió, en ese instante pude boxear más libre, quizás porque agoté a mi contrincante», expuso el cubano.

Tras las dos coronas de oro iniciales tocó el turno al capitán Julio César La Cruz, quien se impuso sobre el cuadrilátero al boxeador brasileño Keno Machado, quien no encontró la vuelta para aplacar las envestidas del caribeño. La Cruz sigue ratificando su calidad a la hora de los grandes eventos y es el dueño de los 81 kilogramos en el boxeo de la AIBA.

Este jueves los puños de Julio César hablaron por él y su victoria unánime (5-0) confirma que su estilo de boxear no es vistoso, pero resulta ser en extremo efectivo (cuatro campeonatos del mundo y un título olímpico es más que suficiente).

El cierre del cartel para Cuba estuvo a cargo de dos jóvenes que empiezan a tener una atractiva rivalidad sobre la lona. En +91 kg, el agramontino Dainier Pero no permitió que el colombiano Cristian Salcedo tomara revancha del clasificatorio continental disputado en Nicaragua cuatro meses atrás y le aventajó 4-1 para mantener dentro de la familia Pero el oro Panamericano. Su hermano Leinier, cuatro años atrás fue el ganador dorado en la división superpesada.

Tanto Pero como Salcedo abandonaron un poco su defensa y se animaron al intercambio desde las tres distancias. Por momentos uno se manifestaba superior que el otro y a continuación el que llevaba la desventaja tomaba la iniciativa.

Pero se movió mejor y atacó con soltura a Salcedo para certificar una importante victoria en su prometedora carrera.

El match que abrió las acciones resultó ser un duelo parejo a más no dar, a base del dominicano de los 52 kilogramos Rodrigo Marte y el espirituano Yosbany Veitía, este último perdedor por veredicto de los jueces 1-4. Se trató de una pelea que inició el cartel final con todos los ingredientes, pues ambos protagonistas se buscaron por el cuadrilátero. Veitía inció mejor pero su adversario logró entrar con efectivas repeticiones a su cuerpo y tomó ventajas en el segundo y tercer asalto por estrecho margen.

«Fue un pleito intenso, a este rival lo tengo que estudiar, nunca nos habíamos visto las caras. En el clasificatorio de Nicaragua él sufrió una cortadura en su rostro y no pudo llegar a la final. Yo no considero que perdí la pelea, me he preparado muy bien para estos juegos. Ahora toca pensar en el Campeonato Mundial de Rusia que será en septiembre. No me voy a rendir, seguiré entrenando para alcanzar nuevos triunfos», relató el peso mosca de Sancti Spíritus.

Periódico Granma

Órgano Oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba

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